"Love is a dog from Hell"

CAP 5:Somewhere beyond the pain, she's waiting for me.

Hola. No estoy de mucho animo pero de alguna manera me llego la inspiración para escribir, así que espero que les guste. Ojalá puedan escuchar la canción mientras leen.


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CAP 5: Somewhere beyond the pain, she's waiting for me.

 

Hubo un momento en mi vida que creí que no podría salir del limbo; escapar ya no se encontraba entre mis ideales. Me volví conformista y hasta cierto punto, simpatizante de la agonía, del dolor, de lo negro... en pocas palabras, me convertí en una especie de tristeza andante.

 

Pensaba que el amor era la cura a todos los males del alma, pero, siendo sinceros, éste también es el generador de todos los males.

 

Recuerdo que nunca había sido del tipo de hombres que se enamorara fácilmente. De hecho, nunca me había enamorado hasta hace tres años.

 

La conocí en aquella estúpida y aburrida comida que hicieron por su llegada y aunque no había cruzado palabra alguna con ella, de alguna manera supe de inmediato que tenía algo especial; sí, como esa clase de presentimiento patético de novela cursi. Vestía ese vestido rosa con flores que le gustaba usar en los días calurosos y su cabello lo traía trenzado. Permanecí apartado de todos por temor a decir algo absurdo, por temor a que se cruzaran nuestras miradas.

 

No quiero decir que soy o he sido un tipo inseguro o tímido, pero no solía ser muy expresivo y sabía perfectamente que le daría la impresión de aburrido o, peor aún, de nefasto.

 

Bueno, creo que recordar tantos detalles resulta contraproducente, sobre todo cuando he trabajado por dejar todo eso en el pasado y enfocarme en la vida que tengo ahora. Pero resulta difícil cuando, sin quererlo, esos esfuerzos por dejar atrás lo que ya no sirve, se empeñan en regresar y no en su forma natural de recuerdo o pensamiento, sino cuando toman forma humana.

 

Después de tantos malos momentos y de aquella experiencia que me dejo casi muerto, aún se empeña en regresar, en querer sacar lo peor de mí y de revivir una y otra vez lo tortuoso que fue nuestro final. Me pregunto por qué lo hace, por qué no me deja ir como yo lo hice en su momento con ella; por qué aferrarse y ser tan egoísta y no dejarme continuar.

 

Verla después de varios meses fue como un golpe bajo. Me sabía preparado para enfrentarla por si se atrevía a buscarme de nuevo, sin embargo, me quede casi pasmado cuando al abrir la puerta me encontré con ella y con aquel suéter que le había regalado.

 

Sé que fue muy patán de mi parte dejarla llorando sin siquiera ofrecerme a llamarle a un taxi para que fuera por ella, pero lo había logrado de nuevo: logro sacar de nuevo esa parte oscura de mí, de la que siempre temí y que ignoraba de su existencia. Si hubiera sabido que con ella conocería todo, absolutamente todo, así como esa parte negativa mía, hubiera preferido pasar mis días solo, como ya me había acostumbrado a estarlo.

 

A veces pienso que le di demasiado y que terminaba arrepintiéndome porque nunca lo valoraba lo suficiente y lo que era peor aún, es que siempre me reclamara por la falta de interés en sus asuntos... ja, creo que es mejor reírse.

 

En mi calidad de humano y en vías de reconstruir mi corazón y alma, estoy peleando por ser un buen humano, apartándome de las sendas oscuras y negativas, rodeándome de buenas personas y desarrollando no sólo mi inteligencia intelectual, sino mi inteligencia para vivir.

 

Estás idas y venidas que da Laura, no sólo nos afectan a ella y a mí, incluso, afectan, sin querer, a aquellas personas que nos rodean. Sé que Brendon y Chris han lidiado con ello y hasta cierto punto, aprendido a manejar estas visitas "inesperadas" de Laura, pero no sé si Alicia pueda mantener ese perfil bajo con el que se ha mantenido.

 

En la madrugada, después de la reunión por la llegada de Shan, cuando la acompañe a su departamento, le comente lo ocurrido y por su expresión no dudo que se sienta lastimada. Siendo la mujer que es, trato de reconfortarme, dejando de lado sus sentimientos hacia mí, como si mi salud mental y sentimental fuera lo que realmente importara.

 

-Al, no debes de...

 

-"No debo de menospreciar mis sentimientos"...- me cito.- Lo sé y no lo estoy haciendo, pero ahora no es un buen momento para hablar de ellos. Eres mi amigo y es normal que me preocupe por ti.

 

"¿Amigo?", pensé. Guarde silencio y ella aparto la mirada. En la televisión pasaban una película de samuráis en búsqueda de su líder, al parecer lo habían raptado personas del gobierno y lo habían escondido en una vieja comunidad japonesa.

 

Era raro tenerla tan cerca y sentirla tan lejana. Estúpidamente sentí celos de la televisión por tener toda su atención.

 

-Creo que es muy lindo lo que estás haciendo por Shan.- al fin dijo.

 

-No es nada, además si tengo información que le puede ayudar, para qué negársela.- dije también viendo la televisión.

 

-Supongo.- confirmo y regreso la mirada hacia mí.

 

Subí mi brazo para abrazarla y ella se acurruco de forma tal que poso su cabeza sobre mi hombro. Esos eran los momentos que realmente disfrutaba, no había necesidad de salidas o regalos costosos, de palabras que alzaran su ego o de intimidad. Con sólo tenerla alrededor era suficiente.

 

Recuerdo que cuando comenzamos con lo que sea que tengamos y veíamos películas en su departamento era totalmente extraño para mí. Creí que siempre tenía que llevarla a algún lugar, al menos así siempre tenía que ser con Laura. No es que las compare pero, Laura fue mi primera novia formal y suponía que la relación que teníamos era el patrón de todas las demás relaciones. Probablemente se me pueda tachar de aburrido incluso de marro, pero no, no se trata de eso, se trata de tener esa conexión con la otra persona sin tener que cumplirle sus caprichos.

 

Alicia, desde el momento en el que la conocí, me pareció muy madura y con una mente muy centrada y maravillosa. Nunca me ha dejado de asombrar esa capacidad que posee de escuchar a la gente y esa hambre de querer apoyar a todos.

 

Laura y Al eran muy amigas, pero se podía ver a leguas lo diametral que eran sus personalidades. Mientras que Laura se dejaba llevar por lo costoso que podía resultar un viaje, Alicia se maravillaba por la experiencia en sí; Cuando Al decía "vamos al planetario", Laura prefería "ir de compras y después tomar un café en alguna cafetería francesa".

 

En cuanto comencé a poner más atención en esos detalles, Al me pareció más interesante que Laura, a tal grado que a veces se me hacia tarde para pasar por Laura por quedarme platicando con Alicia. Nunca visualice a Al como pareja porque, para ser sincero, no me atraía e ilusamente creí que la atracción era indispensable para una relación. Quizá sea por la adicción enfermiza de Laura por siempre estar radiante que nunca me dejo de gustar y que me convencía de permanecer a su lado. Ahora que lo veo, creo que era un tanto superficial.

 

-Al, ¿recuerdas cuando cambiaste tu look?- solté de la nada.

 

-Sí, por qué.

 

-Nada más, lo recordé de la nada. Ese día, fuiste a mi departamento para regresarme un libro.

 

Se incorporo para verme mejor y buscarle el sentido a mi comentario. Sus ojos cafés se abrieron más e hizo ese gesto que siempre hace cuando no entiende algo.

 

-Sólo lo recordé.- insistí.- Ya sabes que de repente me da la nostalgia.

 

-Está bien.- dijo dudosa.

 

Acomodo su cabello de lado, dejando ver su oreja y parte de su cuello. Aún traía vestido y con sus pies jugueteaba con los tacones. Me perdí en su cuello y deseaba poder insinuarle algo para poder besarlo, pero no pude; después de todo me estoy enamorando de ella y por ende la respetaba más que nunca.

 

-Yo recuerdo cuando te quitaste la barba.

 

-Lo sé, lucía más adorable que nunca.- bromee. Ella rio animadamente.

 

-Claro, dejaste de lucir como un vagabundo.- dijo y se volvió a reír.

 

-Vagabundo, ¿eh?

 

-¡Sí! Deberías quitártela de nuevo.- aconsejo.

 

-Pero me hace lucir vigoroso, además es suave mira.-

 

Pase su brazo sobre mi barba, ella trataba de soltar su brazo pero no se lo permití. Se tapo la boca para dar pequeños gritos y de esa forma no despertar a Shan. Comenzó a picarme las costillas con la mano que tenía libre pero, aún así, no deje de rasparla con mi barba.

 

-¡Jon, me estás irritando la piel!

 

Aleje un poco su brazo para poder verlo y efectivamente, tenía unas manchas rojas en su brazo. Lo sobe un poco y después lo bese. Me miro con ternura y después de sostener nuestras miradas me abrazo.

 

Su cuerpo se estremecía como si estuviera llorando. La abrace más fuerte, esperando que entendiera que no la dejaría.

 

-Yo...- susurro. Se separo un poco de mí y puede notar sus lagrimas.- ... no quiero perderte, pero tampoco quiero que...

 

-Laura no va a cambiar nada.- limpie algunas de sus lagrimas.- Ya no hay Laura para mí. Sabes que odio que me busque y no sólo por recordarme nuestro pasado, si no porque te lastima y no hay nada que odie más que verte así, más si es por mi causa.

 

-No, tú no eres culpable.- dijo tomándome del rostro.- Nadie es culpable, son sentimientos y a veces nos traicionan. No quiero que te sientas mal... no quiero verte mal.

 

Nos perdimos en nuestras miradas.  Ya no podía seguir ocultando lo evidente; ya no quería ser sólo su amigo y tragarme las ganas de decirle cuanto la amaba. No, ya no debía callármelo;  valía la pena correr el riesgo por ella.

 

-¿Sabes por qué recordé el día en el que cambiaste de look?- pregunte sin quitarle la mirada. Ella negó con la cabeza y despejo la humedad de sus mejillas.- Por que fue el día en el que termine por enamorarme de ti.

 

Sus ojos se abrieron más y finalmente dejo correr las lágrimas. Sabía que tenía que besarla pero no quería de dejar de sonreír y de ver esa luz que irradiaban sus ojos. No supe cuándo ni cómo pero sentía como salía agua de mis ojos y todo por la felicidad que sentía.

 

Estaba consciente que estar con ella despertaría la ira de Laura, pero realmente no importaba. Siempre que estaba al lado de Al me sentía fuerte y capaz de realizar y superar todo lo que se me pusiera enfrente. Realmente se había convertido en mi motor e inspiración para superar los problemas y adversidades de la vida.

 

-Te amo.- dijo.

 

Poco a poco, nos fundimos en un beso que nos desconecto de la realidad y nos llevo a tierras inexistentes, llenas de sensaciones puras y sinceras. Hacía mucho que no besaba de esta forma: despacio, sin querer correr, disfrutando de sus caricias tiernas, de su aroma... de ella.

 

Después de la agonía de hacía meses, la calma regreso en forma de mujer y con el nombre de Alicia. La mujer que se disfrazo de amiga y que escondió de mis ojos tanto amor por respeto a mi relación con su mejor amiga; la que decidió abandonar toda pizca de amor con tal de no lastimar a nadie y la que en secreto maldecía el momento en el que puso sus ojos y corazón en mí.

 

Recordar esta madrugada me produce tantas cosquillas que me sentía como un adolescente que se enamora por primera vez. No podía dormir de la emoción que recorría mi cuerpo.

 

Cada que cerraba los ojos podía verla y escuchar su voz. No veía la hora por volverla a ver y por decirles a Brendon y Chris que había dejado las niñerías y por fin le había dicho a Al sobre mis sentimientos. No importaba ser tachado de cursi, no si tenía a una mujer como ella conmigo.

 

Me sentía tan afortunado que olvide todo: ex novias, peleas, diferencias, malos entendidos, dolor... absolutamente todo había quedado en el pasado.

 

-¿Jon?- preguntaron al otro lado de la puerta.

 

Me despabile y vi la hora; eran casi las nueve y aún seguía en la cama. Me levante, peine un poco mi cabello y abrí la puerta. Chris me esperaba con una taza de café.

 

-¿Ya viste la hora? ¡Apúrate o llegaras tarde al trabajo!- ordeno y me dio la taza.

 

-Ya voy, ya voy, madre.- di un sorbo al café.

 

- ¡Madre! Es donde te voy a dar si no te apuras.- amenazo. Sonreí.- Me voy al trabajo, nos vemos en la tarde. Por cierto, Shan te está esperando en la sala, no la hagas esperar más.

 

Dijo y  se fue con su elaborado atuendo. ¡Cierto, lo había olvidado! Shanthal vendría temprano para darle los datos de algunas agencias informativas; todo por estar divagando tanto en mis recuerdos. Tome las primeras prendas que vi y me las puse. Camine hacia la sala con la taza de café.

 

-Hey!-saludo.- Creo que vine muy temprano.

 

-Nada de eso, al contrario, yo me desperté muy tarde.- evidencie.- Dame unos minutos y nos vamos.-camine hacia la cocina.

 

-¿No tienes que ir a trabajar?

 

-Sí, pero me queda de paso una de las agencias, así que no hay problema.

 

Tome algo del desayuno que había dejado Chris preparado y lo comí rápido. Me lave los dientes y partí a lado de Shan.

 

Vi la hora y definitivamente íbamos tarde, la mejor opción fue tomar un taxi. Shan miraba maravillada las calles y cuando veía alguna tienda de videojuegos o de mangas, no dudaba en decir que definitivamente tenía que ir a visitar esos lugares.

 

De alguna forma, hablar con Shan me hacía sentir que hablaba con Brendon, tenían mucho en común, independientemente de sus gustos y sus anteojos. Probablemente también pueda confiar en ella, pero eso está por verse.

 

Esta mañana en particular, me sentía bien; estaba feliz y sentía que traía una gran sonrisa. La gente no me molestaba tanto y no me preocupaba ir tarde a mi trabajo. A veces le damos tanta importancia a cosas superficiales que nos perdemos de otras que realmente valen la pena. No sé, supongo es el color amor el que me hace sentirme así.

CAP 4: I can't believe that I stayed so unhappy for so long...

Pues se supone que Al también iba a subir pero bueno ¬¬... Nuevo cap!!!!! Creo que el pobre Brendon tiene muchas broncas mentales xD, lo dejare descansar.

 

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CAP 4: I can't believe that I stayed so unhappy for so long...

Este amor me dejaba cada vez, más enfermo y acabado. Estas energías, que debía ocuparlas en otras cosas, las utilizaba en peleas por teléfono o video llamadas.


Nunca creí que lo diría pero, ya no me interesaba. Fui tan iluso y petulante al creerme y sentirme mejor que los demás por tener la relación más "perfecta" que algún pobre mortal pudiera tener; alardeaba de tener a la mujer ideal a mi lado. Se esfumo. Me siento avergonzado.


De todo esto, sólo le encontraba respuesta a ese gran misterio sobre el amor a distancia. No quiero hablar por todos, pero para mí no funciona... para ella no funciona aunque no lo quiera ver. A pesar de tantas desilusiones, peleas, malos entendidos y promesas rotas, aún no encontraba la fuerza para terminar con todo esto. Probablemente se preguntan, "¿cuál mentada fuerza?, se hombre y hazlo de una buena vez", pero es difícil de explicar... en pocas palabras y para ser sincero, no sé cómo se den las cosas cuando termine con ella. Sé que mentalmente es lo correcto y que actualmente estoy anímicamente desinteresado y sentimentalmente dejando drenar el amor, pero, dentro de todo lo malo, aún queda la ligera y estúpida esperanza de que las cosas mejoren... MALDICIÓN, aunque no lo quiera creer, tengo fe... no sé si soportare que sea un hecho que ella y yo dejamos de compartir nuestras vidas.


-Hablamos después.- dije fastidiado frente al monitor.- están llamando a la puerta.


-Cómo quieras.- contesto ella enfadada y finalizo la video llamada.


No me preocupe en apagar la lap, sólo la cerré. Me levante del suelo para abrir la puerta. Al parecer, la pelea entre Laura y Jon había terminado. Vi por la mirilla para ver de quien se trataba y abrí.


-Hola.-saludo desganada secándose algunas lagrimas. La mire sin saber qué decir.- ¿Puedes buscarme un taxi?


Le sonreí y la deje pasar. Este momento lo podría describir como un "Deja Vu", se repetía una y otra vez, aunque con menos frecuencia.


Tome el teléfono y marque a la base de taxis más cercana. Al terminar el llamado, le ofrecí un vaso con agua a Laura, el cual acepto sin chistar. Me senté a su lado. A diferencia de la última vez que la vi e independientemente del mar rato que paso hace algunos minutos, la veía más serena, me atrevería decir que hasta cambiada.


Hace meses que no la veía y parecía estar bien, aunque es bien sabido que los humanos somos expertos poniendo caretas.


-¿Y Sarah?.- pregunto después de un rato y me recordó el mal rato que habíamos pasado.


-Está bien, se puso extensiones.- conteste irónico a lo que Laura rio.


-Ojalá regrese pronto, me cae muy bien.


No dije nada, sólo mire fijo a la nada. No sabía si deseaba lo mismo que ella, al menos no en estos momentos en los que teníamos nuestros problemas. Sabía perfectamente que aún era mi novia y que tenía un compromiso con ella pero, ya no lo quiero.


Laura dejo el vaso con agua sobre la mesa de centro y se levanto.


-Ya no ha de tardar el taxi, esperare afuera.- camino hacia la puerta.


La seguí. Quizá ya no era novia de Jon, pero tampoco tiene que darme igual, ¿cierto?

Me asegure de cerrar bien la puerta y bajamos por las escaleras. A lo lejos se escuchaba música y voces.


-Esas comidas cada vez son más divertidas.- comento Laura.


-Divertidas y costosas.


Salimos del edificio y nos sentamos en una banca que estaba cerca. No te que Laura miraba con especial añoranza al edificio, probablemente lo extrañaba y no era para menos, en este edificio se han vivido tantas cosas, que se ha convertido en un testigo mudo de vida.


La noche se respiraba amena y el aire despeinaba nuestros cabellos. De la nada, sentí la necesidad de estar con mis amigos y pasar un buen rato con ellos; quería olvidarme de Sarah, del trabajo y pensar en otros asuntos que no resultaran tan complicados.


Las luces de un auto nos deslumbraron, plasmando nuestra sombra en la pared. El claxon nos confirmo que se trataba de un taxi. Laura se levanto y después de arreglar su suéter, me sonrió para después subir al taxi.


Miraba como el auto se perdía entre las calles hasta que recordé lo atrasado que estaba para ir a la reunión. Camine rápido hacía el jardín trasero y salude a algunas caras conocidas durante el trayecto. Buscaba a mis amigos entre la gente y en una de las mesas vi a Jon y Chris platicando.


-¡Ya era hora!- reclamo Chris.


-Lo siento, apareció un contratiempo.- excuse al tiempo que le echaba una mirada a Jon, quien entendió la indirecta.


-¡Cómo sea! Iré a traerte algo de comer.


Chris se levanto y me senté a lado de Jon, quien apenas noto la ausencia de Chris endureció su expresión.


-Le llame un taxi.- dije fingiendo desinterés.


-Gracias y perdón, esto no debería incluirte a ti.


Lo mire casi buscando la razón de la visita de Laura, aunque esta fuera más que obvia, pero sólo se limito a ver hacia su plato. No era conveniente hablar del tema, pensé. Le apreté el hombro derecho y de esa forma volteo a verme con una sonrisa.


-Y, ¿dónde está la nueva?- pregunte observando el entorno.


-Fue a su departamento; Al fue a ver si está bien.- resolvió más animado e interesado en su comida.


Chris regreso con varios platos, a lo que Jon y yo nos causo gracia y reímos de forma escandalosa, pues ninguno de los dos terminaríamos con todo lo que nos había traído.


-Pues yo no sé cómo le van hacer, pero se comen todo.- advirtió molesto Chris.


-Sí, madre.- contesto Jon y los tres soltamos la carcajada.


-¡Vaya!- exclamo Chris.


Jon y yo volteamos y vi a Al con quien supongo era la nueva.


-Perdón, ya saben, asuntos femeninos.- revelo Al.


Jon se levanto para sacarle la silla a Al; era tan obvio que cualquiera podría darse cuenta que está empezando a enloquecer por ella.


-¡Ah!- recordó Al.- Brendon, ella es Shan, bueno, Shanthal.


Me levante para darle la mano y al estrecharla, sentí algo familiar, como si tomara la mano de Chris. Sentía esa especie de calidez.


Lo primero que pude notar de ella fueron sus lentes, similares a los míos y al parecer a ella le pasó lo mismo. Para ser sincero, no era nada de otro mundo; era una chica bastante normal que resaltaba por su altura y pronunciadas caderas. Parecía ser agradable, aunque, nunca se sabe.


Tomamos asiento y la plática se inclino a diversos temas, sin darle importancia a alguno en específico.


Observe que cada que Shan se levantaba por alguna razón, los hombres del lugar la volteaban a ver. He estado en muchas comidas de bienvenida y nadie ha llamado tanto la atención como ella.


En una de las variadas ocasiones que me levante por bebidas, escuchaba murmullos sobre ella, algunos obscenos y otros más cursis.


-¡Uy! ¿Estás en la mesa de la nueva?- preguntaron. Me volví hacia la persona.


-Adam, qué tal.- dije sin darle importancia y continuando con lo mío.


-No me digas que ya le echaste el ojo. Definitivamente no tienes malos gustos, Brendon.- insistió.


-¿Qué? ¿Quién? ¡No!


-Cómo digas. Me entere que mañana entras a espectáculos. Felicidades.- dijo sarcástico.


-Gracias.- conteste del mismo tono. Termine y me aleje.


Adam era de esos tipos calientes que sólo buscaba sexo y que, además de todo, era nefasto. Lamentablemente, él vivía en mi piso y trabajaba en espectáculos en el mismo periódico que yo. Supongo que tendré que arreglármelas para evitarlo o darle por su lado.


De a poco, los invitados se iban retirando, pues dentro de algunas horas tenían que ir a trabajar o a la escuela.


Nadie se preocupo por la limpieza, supongo todos estábamos cansados.


Chris y yo nos fuimos al departamento después de despedirnos de Al y Shan, Jon opto por acompañarlas a su piso, probablemente era una excusa para tener algún tiempo a solas con Al.


Me fui a mi habitación sin tener ánimos para continuar platicando con Chris. Estaba tan cansado que sólo me quite el chaleco que traía y me avente a la cama.


Gradualmente, me sumergía en el sueño cuando recordé la alarma; había olvidado ponerla. Descubrí que incluso había dejado el celular en casa durante la reunión. Lo busque a tientas sin querer abrir los ojos por temor de perder el sueño. Lo encontré en el suelo, casi junto a mi cama y por fin abrí los ojos.


Tenía un mensaje nuevo. Sí, era de Sarah y la verdad no me emocionaba, tal vez sólo lo había enviado para continuar la pelea.


"Siento ser tan débil y extrañarte tanto. Prometo ser más comprensiva. ¡Te amo!"... no era nada nuevo, parecía como si ese mensaje lo tuviera guardado como plantilla, pues siempre me enviaba uno similar después de cada una de nuestras discusiones.


Puse la alarma y deje el celular. No tenía las fuerzas de seguir cayendo en ese juego; se había convertido en un vicio que no valía la pena... lo siento Sarah, lejos estamos mejor... en cualquier sentido.


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Estoy convencido que el peor sonido que puede existir es el de una alarma en la mañana; no quiero pensar cuantas maldiciones recibe su inventor al día.


Con pereza, logre llevar mi trasero a la regadera y despertar con la caída del agua. Recordé que hoy sería el comienzo de un nuevo peldaño en mi vida y carrera y que debía estar con la mejor actitud.


Dejaría de un lado lo de Sarah, pues aparentemente no hay solución más evidente que dejarnos. No necesitaba mayor meditación al respeto.


Chris me esperaba en la cocina con un almuerzo digno para un hombre que está en vías de superación, mientras que Jon continuaba durmiendo.


-¿Cómo te sientes?- pregunto Chris postrándose al otro lado del desayunador.


-Bien... nervioso, pero lo haré bien.- le confesé sonriente.


-Te vez mejor que anoche.- dijo Chris entre dientes.


-¿Disculpa?

-Ayer te veías serio, casi desconectado.- explico Chris y tomo un sorbo de café.- ¿Peleaste con Sarah?- continuo.


-Algo así. Ya sabes, lo mismo de siempre.- conteste.


-Brendon, sabes que Sarah me cae muy bien pero, dadas las circunstancias, ¿crees que deban seguir así? ¿Peleando todo el tiempo?- cuestiono Chris con esa preocupación y seriedad que a veces me asombraba.


Mire hacia mi plato semivacío sin contestar. Ahora veo que es diferente cuando tú confirmas algo por tu experiencia a cuando otra persona piensa lo mismo que tú. Me avergonzó que Chris supiera de mis contantes discusiones con Sarah. Deje el tenedor sobre el plato y alce la mirada para ver a Chris.


-... la voy a dejar.- dije.


Chris mantuvo su seriedad por algunos segundos y después me regalo una sonrisa que interprete como de apoyo y comprensión.


-¿Sabes? Después de todo, sólo tienes 24 años, falta mucho por vivir y mucha gente que conocer.- me guiño el ojo.


-Lo sé, además, no es que ya me quiera casar... no tengo nada que ofrecer.- concorde con Chris.


-No seas ingenuo, no todos buscan riquezas o fama; hay mujeres que prefieren inteligencia, personalidad y buen corazón.- expreso Chris quitándose el delantal, dejando ver su glamuroso atuendo, como todos los días.


No sabía si quería conocer a alguien como para tener una relación. Primero, tenía que dejar las cosas claras con Sarah, cosa que no sería fácil pues, seguramente, ella trataría de evitar la ruptura, pero ya no había vuelta atrás. Después, necesitaría un tiempo solo, un tiempo para mí, para curar y cerrar lo que sea necesario, así como construirme en todos los aspectos. Terminando todo ese proceso, quizá y sólo quizá, me sentiría listo para iniciar una relación. Aunque, no sé si aún exista alguien para mí o paso mi oportunidad con Sarah.


Vi mi reloj y note que sólo tenía algunos minutos antes de irme. Volé al baño a lavarme los dientes y perfumarme. Me despedí de Chris y le desee éxito en su trabajo. Tome mi mochila del perchero y me la acomode.


Mientras abría la puerta, revisaba si llevaba la carta que Yamada me había dado. Cerré la puerta y si no hubiera sido porque subí la mirada, casi chocaba con ella.


-Hey!- saludo evitando el choque.


-Hola. Lo siento estaba distraído.- dije resaltando mi falta de atención.


-No te preocupes, no sería la primera vez que choco con alguien.- dijo sonriente y natural.


Le sonreí de vuelta sin decir nada. Sé que dije que era una chica normal, pero supongo no le puse suficiente atención o era la forma en que llevaba su cabello o su sonrisa, que ahora la veía diferente.


-Ahm...- murmuro interrumpiendo el silencio.- ¿Está Jon? Me dijo que viniera, pero quizá es muy temprano aún.


-Creo que aún duerme, pero pasa, Chris está y tal vez quieras saludarlo.- dije estúpidamente amable.


-¡Claro! Gracias, ahm...- hizo una pausa tratando de recordar mi nombre. ¿Tan bajo será mi perfil?


-Brendon.


-¡Brendon, cierto! Lo siento, soy mala con los nombres.- explico apenada.


-No hay problema. Te veo después.- recordé de pronto la hora.


-Sí, ten buen día.- deseo.


Le sonreí y ella hizo lo mismo, di la vuelta acartonadamente, como si mis piernas quisieran quedarse ahí.


A veces, saco deducciones aceleradas de la gente. NOTA PERSONAL: Debo de dejarlo. Aunque es agradable cuando te equivocas o que distas en tu percepción de las personas.


-¡Shan!- grite repentinamente, sorprendiéndome a mí mismo.


-¿Sí?


-Perdón si ayer me veía ausente o poco interesado.


Se volteo había mí y sonrió despreocupadamente.


-Está bien, todos tenemos días malos en ocasiones.


Le sonreí una vez más y me disculpe por irme. Corrí hasta alcanzar un taxi.

¿Sería que debía empezar un nuevo ciclo en todos los aspectos? Me refiero a que tenía un ascenso, una nueva oficina donde laborar, pero seguía teniendo la misma destructiva relación... no lo sé; sobre la marcha tendré que descubrirlo

 

Cap 3: Wash your hands of it.

Hola!! Antes de que se cumpla otro mes xD subo ficcccccc, ojalá que les siga gustando!!!

 

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CAP 3: Wash your hands of it forever.


Siempre he sido del tipo de chicas tímidas que le cuesta trabajo acercarse a la gente, probablemente a causa de mi falta de seguridad. Estando en Japón, lejos de mi hogar y de las personas con las que estaba habituada a convivir, tenía que cambiar; la timidez no me traería nada bueno, aunque eso lo sé desde hace años.


El primer paso fue iniciar una plática común y corriente con Alicia, quien, desde un principio, me pareció muy agradable y con quien de inmediato congenie en diversos aspectos.


Alicia es el tipo de chica con la que puedes hablar durante horas sin aburrirte, pues sus comentarios divertidos y ocurrentes te hacían pasar un buen momento, logrando relajarte y dejar fluir la conversación.


Al igual que yo, Al, venía de México y venía con la intención de realizar su sueño de convertirse en Diseñadora Gráfica. Sus padres no la apoyaban del todo y fue cuando decidió independizarse. Fue entonces cuando se entero de los viajes de estudio y trabajo a Japón, y aunque no le fue fácil costear el viaje, hizo lo necesario para lograr recaudar el dinero: desde trabajar en cafeterías y tiendas, hasta cuidar niños y ancianos.


Escuchando su historia y desde ese momento, para mí, Al, era una persona a admirar por toda esa determinación, paciencia y coraje que tuvo para poder llevar a cabo lo que desde siempre ha querido ser. Probablemente nunca tuvo contemplado venir a Japón, pero la vida se escribe de una forma tan misteriosa, que no sabemos cuál será la próxima movida que ésta tenga, mucho menos saber si será para bien o para mal, pero definitivamente nos llevará por la vereda de la cruda realidad.


-En fin, a grandes rasgos es cómo llegue hasta aquí.- concluyo Al estirándose. Volteo hacía el reloj de la televisión y dio cuenta de la hora.- ¡Hemos hablado durante horas! Será mejor que nos apresuremos.- puntualizo y tomo camino hacia el pasillo.


-¿Apurarnos?- pregunte antes de perderla de vista.


-¡Cierto! No te había comentado. ¡Qué cabeza la mía! Siempre que llega alguien nuevo al edificio, le organizamos una comida de bienvenida.- dijo tirando del cordel que detenía su coleta.


-¿Enserio? No se hubieran molestado.


-¡Nada de molestia! Sirve que conoces a los demás. Anda, vete a arreglar.- sugirió Al.


Al continuo con su camino. Me quede unos segundos admirando mi nuevo hogar y pensando que debía encontrar, cuanto antes, un trabajo para cooperar con los gastos del departamento y aunque Al se las ha arreglado para tener este lugar, no puedo sólo quedarme mirándolo, tenía que ponerme las pilas cuanto antes.


Me levante y fui hacía mi habitación. Desde el cuarto de Alicia se podía escuchar a Queen, lo que me hizo recordar a mi padre y, de esa forma, a mi familia. Me preguntaba qué estarían haciendo y si ya comenzaban a extrañarme.


Desde que tengo memoria, siempre he tenido problemas para saber qué vestir; para mí no es tarea fácil deducir que usar en determinadas ocasiones. No sabía si la famosa comida sería completamente formal o si debía de ser informal. Aunque fuera de "pipa y guante", no traía ropa que de adecuara a ello.


Me decidí por un vestido sencillo negro con gris, unas medias negras y unos zapatos estilo bostoniano del mismo color del vestido. Retoque un poco maquillaje y cabello y listo, supongo que no hacía falta de más atención.


Fui de regreso a la sala y encendí la televisión. De alguna manera, quería comenzar a familiarizarme con los medios de comunicación japoneses. No entendía del todo el idioma, pero por las imágenes podía darme idea de lo que estaban hablando.


A diferencia de la televisión en México, donde se da cabida a casi todo tipo de contenido tanto visual como verbal, la nipona era reservada, respetuosa y educativa.


-¿Estás lista?- pregunto Al quien también había elegido un sencillo vestido negro con unas zapatillas bajas rojas.


-Sí, espero estar apropiada para la ocasión.- dije notando que probablemente mis zapatos no eran del todo correctos.


-¡Claro! No te preocupes, es algo casual. Bueno, sólo tomo unas cosas de la cocina y nos vamos.- anuncio terminando de arreglar su cabello.


-¿La comida no es aquí?- pregunte dirigiéndome a la cocina con Al.


-No, será en el jardín trasero.- aclaro y abrió la puerta del refrigerador para sacar sushi.- Espero que te guste el sushi. La verdad no soy muy buena cocinando y fue lo primero que se me ocurrió.


-¡Me encanta!- exclame.- ¿Te ayudo en algo?


-Mmm...- musito Al.- Toma la soya de aquella alacena.- indico.


Tome la soya y la puse cerca del sushi y Al saco unos refrescos del refrigerador. Mientras le daba unos últimos toques al platillo el timbre sonó.


-Iré a abrir.- dijo Al.


Me quede en la cocina mirando en diversas direcciones. A lo lejos pude escuchar la voz de un chico que saludaba efusivamente a Al. Después de un rato, Al llego acompañada.


-Ella es Shanthal o Shan.- presento Al.


-¡Bienvenida!- me dijo aquel lindo y muy bien arreglado chico.- Soy Christopher, pero dime Chris.- se presento y me dio la mano.


-Mucho gusto, Chris.- respodí el gesto.


Delicadamente halo de mi brazo para abrazarme y tras unos segundos de un cálido abrazo de bienvenida me soltó.


-Ya es hora. Espero tengas hambre porque hay mucha comida.- advirtió Chris sonriente.


-¿Y Jon?- pregunto Al.


-Es una buena pregunta, ya debería estar aquí.- puntualizo Chris mirando su reloj.- Aunque nosotros podemos bajar las cosas.


-Pues hagámoslo.- determino Al.


Entre los tres nos repartimos algo que llevar y salimos de la casa con rumbo al elevador.


Para ser honesta, estaba un poco nerviosa; las fiestas en mi honor nunca han sido de mi total agrado. Eso de que te hablen y miren por ser la festejada no se encuentra entre mi lista de cosas favoritas; me crea cierto temor que las personas me hablen, mi timidez siempre sale a flote. Sólo espero que sea algo sencillo.


En el elevador, Chris hacía preguntas de rutina: De dónde vienes, por qué Japón, si tengo novio y a qué vengo a Tokio. Deseaba, que toda la gente que estaba a punto de conocer, fuera tan cordial, cálida y sencilla como lo eran Al y Chris, quienes, sin quererlo, me hacían sentir incluida en sus vidas.


Llegamos a la planta baja y recorrimos un pasillo para llegar al jardín. Desde el elevador se podía escuchar música.


Al llegar al jardín, note que la sencilla comida era para más de 30 personas. Desde luego y sin tardar, mi ansiedad se despego a un grado estratosférico. De forma casi automática, retrocedí un paso, lo cual noto Chris y de una manera tan natural, tomo mi mano para caminar a la par de él. No sé que era, pero ese chico tenía algo especial, aunque sospecho que es gay.


Algunos notaron nuestra entrada, mientras que otros estaban más entretenidos en sus conversaciones y tragos.


Pusimos los alimentos sobre una de las mesas que estaban disponibles. Pese a mi nerviosismo, pude notar aquel maravilloso jardín que parecía salido de algún cuento infantil japonés. No era un terreno grande, pero era suficiente para una celebración.


El jardín parecía una reproducción en miniatura de algún paisaje natural de forma estilizada. Estaba rodeado de árboles frutales como cerezos, ciruelos blancos y rojos También de otros árboles como píceas y sugi -o cedro japonés-, como los que estaban a la entrada del edificio; arbustos de azaleas, árboles de lilas, bonsáis, crisantemos, gladiolos, campánulas, plantas de té, entre otras plantas típicas de Japón.


Chris se había encargado de adornar el lugar con luces navideñas que rodeaban los arboles, así como algunas cuantas sobre nuestras cabezas, dando la ilusión de que las estrellas estaban al alcance de nuestras manos. Al fondo había un jardín zen botánico, donde Chris me dijo que le gustaba ir a tomar el té y algunas veces, relajarse en una especie de jacuzzi de aguas termales.


Me perdí imaginando lo relajada que podría ser una visita a esa parte del jardín.


-Ok, ¡su atención, todos!- grito Chris.


Salí del trance y junto con los demás, voltee a ver a Chris.


-Hoy se integra a nuestra familia una nueva integrante...- Chris hizo una pausa y me hizo una seña para acercarme a él.- ... les presento a Shanthal, viene de México y se quedara con Al. Sé que la harán sentir como en casa.- enfatizo.- Ahora sí, ¡a comer!- finalizo con el breve discurso.


De a poco, algunos se iban acercando a darme la bienvenida y a ofrecerme su apoyo y compañía cuando fuera necesario. La gran mayoría andaba por mis años y tenían grandes oportunidades en Japón las cuales, a decir de ellos, también llegarían para mí.


Al terminar de platicar con un grupo de personas, me acerque a la mesa donde estaban Al y Chris.


-¡Pero si es la festejada en persona!- exclamo Chris.- ¿Te la pasas bien?


-Sí, honestamente, estaba un tanto nerviosa pero todos han sido muy cálidos y amables.- reconocí y me senté a lado de Al.


-Te serví de todo un poco. Ojalá te guste.- dijo Al y tomo sus palillos.


-Gracias.


Los tres comíamos y platicábamos de diversos temas. Realmente, me sentía como si fuera alguna fiesta de la universidad pero con más estilo.


Chris trabajaba para una importante tienda de moda y eso explicaba su gran sentido y gusto para vestir. Dentro de sus talentos también estaba el cocinar y cantar. Chris es de ese tipo de chicos que sabes tiene que ser tu amigo porque tiene esa peculiar y única mirada que logra hacerte sentir importante, como si lo que dijeras realmente fuera interesante, sin contar que tiene un gran oído. Es de la clase de amigos que siempre te esperara con un té o chocolate caliente y algún pastelillo orneado por él, para reconfortarte después de un largo día. Sin mencionar de un abrazo lleno de cariño.


-¿No creen que Jon ya tardo?- pregunto Al.


-Sí.- contesto Chris mirando su reloj.- Brendon también, pero ya sabes como son.


-Se van a perder la celebración.- dijo Al.


-No, ya no han de tardar en bajar. Esos dos serán todo pero menos aguafiestas.


Al miraba constantemente hacia la puerta. Me vi tentada a ofrecerle mi lugar, el cual tenía vista directa a la entrada, pero preferí ahorrarme mi oferta, la creí muy atrevida.


Quizá estaba malinterpretando todo, pero comenzaba a sospechar que entre Al y Jon existía algo.


La velada transcurría y cada vez se convertía en una fiesta. Chris y Al bailaban canciones de moda mientras que yo platicaba con algunos de los vecinos. De un momento a otro, me encontraba conversando con un numeroso grupo sobre política y el problema de nuestros países de procedencia para apoyar a los jóvenes. Era como estar en las Naciones Unidas entre tanto extranjero; venían de todos lados: Nueva Zelanda, Escocia, Rusia, España, Brasil, Estados Unidos, etc.


Todos teníamos historias y razones similares por las cuales haber venido a Japón, a excepción de algunos cuantos que tenían padres con asilos políticos.


Al cabo de unos minutos, me disculpe con ellos y me dirigí a la entrada del edificio; aquellos vasos de soda tuvieron su efecto.


Quise subir por el elevador pero parecía descompuesto y fue cuando recordé que Jon y Al me lo habían advertido. Tome camino por las escaleras y subí tan rápido como pude.


A unos cuantos escalones para llegar al tercer piso se escuchaba una gran discusión. Alcance a distinguir la voz de una chica y la de Jon.


-¡No sé cómo puedes hacernos esto!- gritaba la chica.


-No grites.- pidió Jon sereno.


-¡Nadie escucha: todos están en esa estúpida comida!- continúo gritando.


No sabía si continuar mi camino, pues en cuanto lo hiciera notarían mi presencia. Mientras decidía se volvieron a escuchar voces.


-Laura, ya no hay nada que podamos hacer.- pronuncio Jon.- Por más que tratemos o queramos, no podemos, no lo hagas más difícil.- se escucho suplicante.


-¿Yo? ¿Yo hacerlo más difícil? No fui yo quien corrió a los brazos de otra persona.- reclamo indignada.- O qué, ¿crees que no sé de lo tuyo con la traidora de Alicia?


-No la metas en esto.- contesto de inmediato.- Ella no tiene nada que ver con nosotros.- defendió secamente.


-¡Claro que sí! Si ella no me hubiera traicionado...


-Ella no te traiciono...-interrumpió exasperado.-... o acaso fue ella quien te metió esas pinzas en...


-Ni se te ocurra decirlo, Jon.- impidió la chica con voz entrecortada seguido de algunos sollozos que me estremecieron de lo dolorosos que se escuchaban.


-Sólo nos lastimamos.- prosiguió Jon tratando de guardar la compostura.- Estoy bien sin ti, ambos estamos mejor separados, ¿por qué no lo puedes entender?


Escuche que alguno de ellos se acercaba e hice como si apenas fuera subiendo.


-¡Jon!- exclame con falsa sorpresa. Eso de mentir simplemente no se me da.


-Shan, qué pasa, ¿está todo bien?- pregunto interesado.


-Sí, gracias, voy a mi departamento. Por cierto, los demás preguntan por ti.


-Voy para allá, gracias. No tardes.- alcanzo a decir mientras bajaba las escaleras.


Me quede ahí durante algunos segundos; aún podía escuchar a la chica sollozando.


Retome el camino de una forma normal, como si no la escuchara. Cuando iba a tomar el siguiente bloque de escaleras, no pude evitar mirar de reojo: al final del pasillo estaba sentada la chica, note que en cuanto me vio se levanto y toco el timbre de uno de los departamentos que estaba más cercano a ella.


Subí las escaleras de forma más rápida hasta llegar a mi piso. Corrí a la casa y entre lo más deprisa posible. Hice lo que tenía que hacer y después me dirigí a mi habitación.


Pensé que a veces la gente tenemos problemas tan difíciles que debemos guardarlos bajo llave para no ser víctimas de nuestra propia condición. Esa lucha interna que debíamos disputar para poder solucionarlos era casi titánica y que nadie ponía atención a esa labor, ¿no era motivo para enorgullecernos de nosotros mismos, ser capaces de arreglar y pasar esas trabas emocionales? ¿Por qué no las considerábamos como pequeñas victorias personales?


No sabía que sucedía con Jon y aquella chica, parecía como si algo realmente malos los hubiera alejado, pero ¿qué puede ser tan malo como para separar a dos personas que se aman?


La verdad, nunca me he enamorado, nunca he sentido aquello llamado amor y ni siquiera tenía la mínima noción de lo que era. Recuerdo haber  escuchado que era algo maravilloso, pero también una especie de veneno para el alma. Supongo que cada quien habla de acuerdo a su experiencia, o como dicen en México: "Cada quien habla como le fue en la feria".


A estas alturas de mi vida, no sabía que era peor, si haber amado y sufrido o estar sola... simplemente, no lo sé. Estoy tan habituada a la soledad que sencillamente no podría responder. Creo que, a final de cuentas, ambas pueden resultar mortales.

CAPÍTULO 2.

Después de casi un mes, regreso con el segundo capítulo, el cual espero sea de su agrado.


Una cosa que olvide por completo aclarar en el capítulo anterior es que los datos que doy sobre Japón, puede que no sean precisos. Existe una labor investigativa detrás de estás letras para que no sean sólo suposiciones mías, pero la información que he recabado puede que no sea correcta, pero, no creo que diste mucho a la realidad.


Espero continuen leyendo el fic!!

 

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CAPÍTULO 2: Security without doubts


Casi las tres de la tarde y la redacción era un caos, como lo era usualmente. Ahora que lo pienso, no recuerdo cuando fue la última vez que la vi en silencio. Quizás nunca.

 

El calor era pesado y aunque no se acercaba al de Las Vegas, se sentía asfixiante. El aire acondicionado estaba fallando, para variar y abrir las ventanas no hacia ningún tipo de diferencia. ¡Maldito Japón!, eres tan extremo que a veces logras que extrañe tan sólo un poco mi país.

 

Afloje un poco el nudo de la corbata y desabroche uno de los botones de la camisa blanca que vestía.

 

Repasaba una y otra vez aquella nota que hablaba sobre la próxima apertura de un museo de robótica cerca del centro de Shinjuku. No le faltaba nada. Ni un acento, ni una coma o punto de más. Estaba lista, pero mi maldita decidia e inseguridad me hacían dudar. No quería escuchar, de nueva cuenta, los gritos de Yamada, me abrumaban, incluso más que este calor. Mi psique estaba tambaleante hacia el precipicio como para que con un soplo del editor en jefe terminara por aventarla al vacio.

 

Vamos, Brendon, sólo es un estúpido museo con robots, ¿qué podría salir mal? Nada, ¿cierto? Bien, ahora, levanta tu trasero... eso es, sólo mueve las piernas y ve a la oficina de Yamada... izquierda, derecha, izquierda derecha... ¡Perfecto, llegaste! Abre la puerta y dale tu maldita nota, que de seguro nadie leerá por que a nadie le interesa un carajo un museo con robots creados por científicos pomposos que juegan a ser Dios.

 

Sudaba profusamente sin saber si era el calor o los nervios. Saque un poco de tensión soplando y antes de abrir la puerta hice mi mejor sonrisa y reconstruí mi actitud. Finalmente y después de la mirada inquisitiva de mis compañeros, abrí la puerta.

 

-Jefe, qué día, ¿no cree?

 

-Sí, maldito calor, parece el mismísimo infierno.- enuncio mientras yo asentía para mis adentros.

 

-Aquí está mi nota.- dije y la deje sobre el escritorio desordenado de Yamada.

 

-Urie, espero que esté mejor que aquella de la veterinaria.- sentencio secándose el sudor de la frente con un pañuelo color verde.

 

-Se lo aseguro.

 

Yamada me miro y guardo su feo pañuelo en la bolsa de su pantalón. Dio un último vistazo por la ventana y se acerco al escritorio para tomar la hoja. Comenzó a leer.

 

Yamada o "El Jefe" era un hombre imponente. Su notoria obesidad y estatura me recordaban a los peleadores de sumo. Hay quien dice que en sus años mozos lo practico; hay quienes dicen que es gordo por que abusa de la pasta y los empanizados.

 

Sus ojos rasgados y diminutos se perdían entre la masa mal distribuida que tiene por cara. Cuando grita groserías, su rostro se torna en un color rojo fuego que hacía pensar que tenías al "Rey Demonio" frente a ti. Muchas veces no entendía lo que me decía, pues su "japanglish" es una basura.

 

"El Jefe" continuaba leyendo sin mostrar algún tipo de expresión en particular. No sabía que significaba eso, si era malo o bueno, pero permanecí callado, casi imperceptible. El ajetreo de afuera de la oficina y el mal logrado aire acondicionado eran los únicos sonidos que nos envolvían, sin mencionar el de mi corazón acelerado. Tres y veinte, esto ya se prolongo demasiado.

 

-¿Disculpe?- pregunte al escuchar un murmullo de su boca o quizá sólo fue su estomago.

 

-Espera.- dijo y continúo leyendo sin despegar la vista de la hoja.

 

Rasque detrás de mi oreja, el sudor era irritante y ese maldito aire no refrescaba nada, parecía que soplaba sólo para sí mismo. Inspeccione el lugar y, aparentemente, nada ha cambiado desde que llegue. Aún recuerdo el día en el que me entreviste por primera vez con Yamada y los problemas ocasionados por la diferencia de idiomas.

 

-Urie.- pronuncio mientras tomaba asiento y me señalaba la silla frente a su escritorio. Me senté.-¿Cuánto tiempo llevas aquí?- prosiguió.

 

-Casi un año, señor.- conteste esperando la reprenda.

 

-¿Un año? ¡Buah! Es poco, comparado al que algunos de tus compañeros llevan aquí...- hizo una pausa para sacar de nuevo el pañuelo.-...¿Sabes, Urie? Yo llevo en esto 30 años y a comparación tuya y de otros, yo no estudie en una gran universidad; de hecho yo no estudie periodismo ni nada. Yo me hice periodista aquí, con la experiencia y con los con los consejos y malos tratos de muchos hijos de perra. Los tuve que aguantar, de otra forma, nunca hubiera llegado hasta aquí.- relataba mientras quitaba el sudor de su nuca. Yo sólo lo miraba tratando de averiguar hacia donde iba esta conversación.- Tienes talento, aunque seas un americano, lo tienes.

 

-Gracias.- dije dudoso.

 

-De qué. Esto...-señalo sosteniendo la hoja.-... es un simple pedazo de una sección que nadie lee y aunque eso lo sabes, tratas de darle cierta categoría, calidad. Creo que ya estás aprendiendo, niño.- supuso mientras una mueca rara, muy similar a una sonrisa, se poso sobre su boca.- Parece ser que es tiempo de asignarte otras cosas, algo más serio... algo más grande.

 

Mi estrangulante nerviosismo de repente se esfumo y el clima se tornaba cálido, como si la brisa del rio Kanda se combinara con el viento y envolviera mi ser de una manera tan sutil y refrescante que parecía irreal.

 

Nunca había visto a Yamada en el rol del jefe comprensivo e interesado por que su equipo de trabajo mejorara. Siempre tuve la impresión de que el pobre ni en la cama sonreía, pero parece que hasta los entes más temibles tienen algo de corazón y de misericordia por los demás.

 

No era que ahora  me cayera de maravilla, pero le daría el beneficio de la duda a su persona. Sospecho que la vida que ha llevado aquí, en el periódico, lo hizo ser así: frío, indiferente, apático y hasta cierto punto, solitario.

 

Yo no quiero ser así, pero tampoco voy a dejar que todos me vean la cara por tratarlos bien. A final de cuentas y viéndolo en perspectiva, tengo que aprender más de Yamada.

 

-Tengo disponible espectáculos, ¿te interesa?.- pregunto regresando a su usual tono indiferente y casi desentendido.

 

-Claro, Jefe, está muy bien- afirme de inmediato.-

 

-Bien. Mañana llega un nuevo editor para esa sección y hasta suerte tienes, es de tu país.- expuso escribiendo sobre una hoja. Tras hacer una pausa para verificar que no faltara nada en el documento, continuo.- Dale esta carta mañana y cuidadito con que te reporte, ¿está claro?

 

-No se preocupe, Jefe, no lo decepcionare.- asegure tomando la hoja.

 

-Así me gusta. Limpia tu cubículo y vete a casa. Mañana estrenas otro.

 

Asentí y salí de inmediato. Los demás me miraban curiosos ante mi estúpida sonrisa; los ignore y de inmediato comencé a apilar mis cosas. Realmente no eran muchas: algunos libros de periodismo y metodología, una que otra revista, mis incondicionales audífonos, plumas, plumines y unos cuantos recortes. Todo cabía sin problema en mi mochila.

 

Di un último vistazo a mí ahora ex cubículo y una nostalgia medio hipócrita me asalto. Acomode mi silla y me fui ante la mirada aún más curiosa de mis compañeros.

 

Escuche uno que otro cuchicheo pero seguí de largo. Conecte mis audífonos al iPod y espere por el ascensor.

 

La sonrisilla continuaba sobre mis labios. Era imposible no ser feliz con noticias como las de hoy; hasta para tipos como yo, la felicidad se puede encontrar en un ascenso de puesto o en un clima templado, incluso en una buena vista. La verdad es que nunca he sido exigente. O quizás sí, no lo sé.

 

Salí del aburrido edificio sin menos calor y antes de dar un paso más, acomode mis lentes, dudando en dejármelos o cambiarlos por los de sol. Decidí dejarlos y comencé con mi andar.

 

De camino a casa, recordé que había recibido horas antes un mensaje con algunos encargos para la alacena. Saque el celular y verifique la lista: ramen, pescado, patatas, arroz y algunas raíces. Parecía que hoy tendría una cena decente.

Me detuve en el mercado que estaba cerca de casa e hice las compras. Me entretuve mirando escaparates de tiendas de videojuegos. Le eche el ojo a uno y prometí regresar pronto por él; tendría un mejor sueldo y podría darme uno que otro lujo, aunque mis lujos rayaran en lo infantil.

 

Retome el paso hacia casa. Al parecer el juego de baseball semanal había terminado. Algunos de los niños me saludaron animadamente y preguntaron sobre el próximo juego de la comunidad. Respondí que pronto y uno de ellos me aventó una jugosa manzana.

 

Los ancianos del lugar saludaban desde el pórtico de sus casas y les regresaba el gesto.

 

Le di una gran mordida a la manzana y baje el paso para apreciar al monte Fuji, que se levantaba majestuoso entre los edificios de la metrópoli. La brisa del rio definitivamente me hizo saber que estaba en casa.

 

Entre al edificio y tome las escaleras. Al fin tenía energía y no podía esperar por llegar a casa. Llegue a mi piso y corrí hacía mi departamento. Busque las llaves y enseguida abrí la puerta.

 

La casa estaba envuelta en un delicioso olor a manzana con canela y al fondo se podía escuchar a Chris cantando una canción de moda.

 

Deje mi mochila en la sala y entre a la cocina con las compras. Chris, al notar mi presencia, dejo de cantar y bajo el volumen del radio.

 

-¡Llegas temprano!- exclamo.

 

-Lo sé, espero que lo digas por gusto y no porque alguno de tus amantes saldrá desnudo del baño.- dije sacando las compras de la bolsa.

 

-No, claro que no. Estos días han sido bastante escasos y lo sabes.- aclaro mientras inspeccionaba que todo marchara bien dentro del horno.

 

-Realmente no es de mi incumbencia saber sobre tus encuentros sexuales; es suficiente escucharlos.- reclame y me senté sobre la barra de la cocina. Chris se ruborizo un poco y se limito a guiñarme un ojo.- ¿Y qué celebramos?.- pregunte tomando un gajo de las manzanas que Chris previamente había pelado y cortado.

 

-Llego una nueva chica al edificio; se queda donde Alicia.- informo al tiempo que arregla el mandil que llevaba.

 

-Ah.- conteste desinteresado.- Bueno, yo tengo mejores razones para celebrar.

 

-¿Las tienes?- pregunto mientras comenzaba a preparar el miso.

 

-Sí. Hoy Yamada no me regaño y... me dio un ascenso.- anuncie y comencé a mover las piernas alternadamente, tal y como lo haría un niño emocionado.

 

-¿Un ascenso? ¿Es enserio?- pregunto incrédulo. Asentí con la cabeza.- ¡Brendon, eso es genial! ¡Felicidades!.- festejo y se acerco a mí para abrazarme.

 

Baje de la barra y acepte el abrazo. Era lo que necesitaba, que alguien se alegrara por mí y que me lo demostrara de una forma sincera y fuera de pretensiones. En pocas palabras, necesitaba los buenos deseos de un amigo.

 

Desde mi llegada a Japón, hace un año tres meses, mis relaciones se habían reducido a tres personas, quienes me habían enseñado tantas cosas que, se podría decir, me cambiaron como persona para buscar ser mejor como ser humano. Sí, sé que suena cursi, pero era la realidad.

 

-¿Interrumpo?- preguntaron.

 

Chris y yo nos separamos y fue de esa forma cuando note el grado de emoción y orgullo en  su rostro.

 

-¡Ascendieron a Brendon!- anuncio volteando a ver a Jon.

 

-¿Enserio? ¿No tu jefe era el Diablo?- pregunto confundido.

 

-Aún lo es, pero hasta el Diablo requiere de los mejores en sus áreas destacadas.- respondí y Jon se acerco a felicitarme.

 

-Felicidades, ya podrás cooperar más en casa.- me susurro al oído, pero aún así Chris alcanzo a escuchar.

 

-¡Jon!- exclamo.

 

-¿Qué? Es una simple opinión, madre.- reprocho Jon mientras le jalaba el mandil a Chris. Me reí.

 

-¿Madre? Eso me gano por ser tan considerado con ustedes, par de trogloditas.- reclamo Chris regresando a la estufa.

 

-Bueno ya, dentro de una hora es la celebración; tenemos que apurarnos.- dijo Jon con su usual tranquilidad.

 

-Esto de las fiestas de bienvenida nos llevara a la ruina.- comente desganado.

 

-¡Vamos, Brendon! Siempre es agradable conocer gente nueva.- expuso Chris.- Y hablando de chicas, tu novia llamo.- recordó.

 

-Le llamare desde mi habitación.- dije.

 

Jon y Chris se quedaron en la cocina hablando sobre la comida para la fiesta de bienvenida y yo me dirigí a mi habitación. Sinceramente, nunca he sido de celebraciones y conocer gente me da igual... aunque no me caería nada mal tener otras amistades que compartan mis gustos.

 

Cerré la puerta y me avente a la cama. Me saque los zapatos y me quite el saco y la corbata como pude. Me quede mirando al techo durante un rato, disfrutando del aire que se colaba por la ventana.

 

Estire el brazo derecho para alcanzar el teléfono y marque sin titubear. No pensé en qué decir, aunque sería lo conveniente cuando estamos hablando de llamadas a larga distancia y cuando las cuotas no son nada baratas.

 

Acaso habrá sonado tres veces antes de que atendiera.

 

-¿Sí?- se escucho.

 

-Hey! ¿Cómo estás?.- salude tratando de escucharme animado.

 

-¿Brendon? ¡Amor! Estoy bien ¿y tú?- pregunto con su ordinaria dulce voz.

 

-Bien, algo cansado. ¿Está todo bien por allá?- cuestione cerrando los ojos.

 

-Sí, no pasa nada. Sólo llame para escucharte. ¡Te extraño mucho!-dijo.

 

-Yo también. Sé que es difícil, pero debemos ser fuertes. Esto lo hago por ambos, ¿recuerdas?- explique y me quite los lentes.

 

-Sí, lo sé. Perdona mi debilidad; a veces la distancia me aniquila.- confeso cambiando su voz a un tono melancólico.

 

-No tienes por qué disculparte, me pasa igual.- dije comprensivo y presione mis ojos con los dedos.- En cuanto tenga vacaciones iré para allá.

 

-Está bien, amor. Espero verte más tarde por Skype.- deseo.

 

-Eso espero.- conteste.

 

-Bien, hasta entonces. ¡Te amo!- exclamo.

 

-También.

 

Escuche como colgó. Permanecí con el teléfono en el oído por unos segundos hasta que tuve fuerza para colgar.

 

A veces dudaba de esto, de mi vida con ella. No era que no la amara, pero me parecía injusto, incluso cruel, anteponer mi carrera sobre ella. Ambos sufríamos por la situación, pero yo podía manejarla mejor que ella.

 

Me resultaba extraño que en esta ocasión no hubiéramos peleado o que ella no me reclamara mi ausencia. Quizá ya había entendido que no se trata de ella, si no de una aspiración que llevaba formándose en mi mente desde ya algunos años y que, de no llevarla a cabo, probablemente me hubiera convertido en un ser frustrado, malhumorado e inconforme con todo. Estoy seguro que ella no quiere a alguien así en su vida, al menos yo no quiera a alguien así a mi lado.

 

Ahora, más que nunca, mi lugar estaba en Japón y aunque siempre existirán los problemas, no me puedo dejar doblegar. Debo cimentar mente, alma, temperamento y aspiraciones para ser más fuerte que la nostalgia, la presión, debilidad, incluso, más fuerte que el amor... aunque dude sobre ello.

Nuevo fic

 

Hola a todos. No soy nueva en esto, pero tampoco soy tan experimentada. Espero poder terminar con este fic y haber encontrado la inspiración necesaria para escribirlo. Para los nuevos lectores de un fan fic, les explicare que se trata de una historia obvimante ficticia en la que se involucran personajes famosos y personas comunes y corrientes :D.


Dejaré de escribir y daré paso al fic, recomiendenlo!

 



Continuar leyendo...

KIMI DAKE WO CAP 8

 

CAP 8: Light my Fire

 

-Y todo esto?- pregunto Ryan.

-Me lo compre ... mira este pantalon!.- dije mientras lo sacaba de una bolsa y s elo mostraba.

- ... esta ropa es carisima Sam.- dijo tomando algunas prendas.- de donde sacaste dinero.

 

Lo jale y lo sente a mi lado.

 

-Ryan, crees en los milagros?

-Milagros? no se, por que?.- contesto extrañado.

- ... hoy me paso uno ... 2, o no se ...

-Por que estas en el Penthouse? por que tienes toda esa ropa? por que te teñiste el cabello? por que estas tan flaca?, ve esos brazos ... -interrumpio Ryan.

-Shhh .- le puse el dedo en sus labios.- Por un milagro, bueno, el estar flaca como dices no, eso ya asi soy, pero todo lo demas si.- dije.

Ryan trato de hablar pero le presionaba mas mi dedo en sus labios.

-Llegue al hotel y me aloje en una suite normal, "single" pues. Sali a pasear y en el camino algo llamo mi atencion. A lado de un auto habia una bolsa. La levante y dentro habia dinero. La deje en su lugar y me aleje un poco para ver si alguien lo recogia.- Le quite el dedo de los labios a Ryan.-Despues de unos minutos, llego el dueño del auto. Se subio, arranco y se fue. Espero 30 minutos mas y nadie se acerco. Lo tome y me lo lleve.

-Pe, pe..

-Ah.- dije poniendole de nuevo el dedo sobre sus labios.- Mientras caminaba encontre ya sabes, un casino. Pense que podia usar la mitad del dinero que habia encontrado, para sacar mas. Entre y dublique esa mitad. Despues de que lo hice, sali y fui al Palms y 2 calles despues estaba esta tienda maravillosa. Entre y todo lo que me gusto lo tome y lo lleve a uno de los probadores.- le quite el dedo.- Mientras me probaba uno de los vestidos me di cuenta que todo era carisimo, pero lucia, luzco maravillosa en ese vestido. Me resbale por la pared hasta quedar sentada. Me pregunte que hacia aqui, que mi vida realmente no pertenecia aqui. Fue cuando voltee hacia el asiento que estaba ahi. Debajo habia una mochila negra. La saque, la abri y estaban todo esos bellos y verdes billetes. Sali con todo y vestido con el pretexto d eir al baño. Desde el baño se veia perfecto el probador en el que estaba. Me hice tonta en el baño como 10 minutos y nadie se acerco al probador. Sali y pedi como 10 prendas mas a la vendedora. Mientras los buscaba, veia otra ropa, claro, sin perder de vista el probador. En total, estuve como una hora en la tienda y absolutamente nadie se acerco. Despues de medirme todo, le di a la vendedora lo que me iba a llevar. Calcule que serian como 55 mil dolares. De lo que yo llevaba y duplique en el casino eran 180 mil asi que no tuve que utilizar el dinero que habia en el probador ...

-Lo dejaste entonces.

-Ryan, no soy tonta ... de donde crees que salio para el penthouse.- dije sonriendole.

-Que? Samantha y si alguien lo reclama.- dijo parandose.

-A quien? Nadie sabe quien lo tomo. En los probadores no habia camaras, ademas la mochila la deje. El dinero lo guarde en mi bolsa.- dije mientras la veia.

 

Ryan s epuso las manos en la cadera y despues de verme, se acerco a la bolsa y la abrio. Saco algunos fajos de dinero con su puño y volvio a verme.

 

- ... como cuanto es?

-Si mis calculos y mis matematicas de 1ro de secundaria no me fallan y quitandole lo que llevaba antes de entrar a la boutique, como 3 millones.- dije mientras me acercaba a el.

-3 millones? a quien s ele olvida tanto dinero?

-No se, pero quien haya sido me salvo la vida. dije mientras me acostaba en la cama.

-Pues por lo mientras, por que a como compras y tus gustos no te va a durar mucho.- dijo acostandose a mi lado.

-Para eso, mi querido Ryan, voy a trabajar, para manterne mi estilo y demas.

-Trabajar? tu? en que?- dijo volteando a verme.

-No se, ya vere, pero muerta de hambre, no me vuelvo a quedar.- dije viendolo.

-Muerta de hambre pareces, ve ...-dijo mientras agarraba mi brazo y lo soltaba en el aire.

-Mira quien habla, don Sida terminal.- le dije mientras le picaba las costillas.

-No, espera!.- dijo e inmediatamente le dio un ataque de risa. Ryan era muy sensible.

 

Por mas clemencia que me pedia, lo ignoraba. Me sente sobre el y lo picoteaba mas, Como pudo me tomo de los brazos y me tiro hacia el otro lado d ela cama y era ahora el quien estaba sobre mi. Comenzo a picotearme y aunque no era tan sensible como el, no pude evitar reirme. Meti las manos pero el tomo mis brazos y los estiro para dejarlos sobre mi cabeza.

 

Ambos estabamos agitados debido a la risa y el esfuerzo que habiamos hecho. Ryan acerco sus labios hacia los mios. Comenzamos aflojar el cuerpo. Ryan no soltaba mis brazos por mas que tratara de safarlos. No era para separarlo d emi, no, si no para quitarle la ropa.

 

Deje de insistir, Ryan bajo una de sus manos y comenzo acariciar mi brazo. Cuando llego al hombro, bajo el tirante del bluson y comenzo a besarlo al igual que mi cuello.

 

Al estar suficientemente cerca de mi oido, susurro.

 

-Por que contigo siempre quiero tener sexo.

 

Despues de eso, logre bajar mi brazos. Con uno de ellos rodee su cuello y con el otro avente la boina que llevaba.

 

No queria pensar ... solo sentir. Las amnos de Ryan recorriendo mis brazos. Sus labios besando mi cuello y el hormigueo que sentia por todo mi cuerpo, con la necesidad de ir mas alla. El olor que Ryan desprendia combinandose con el olor d ela ropa nueva, sobre la que estabamos.

 

Todo lo que habia imaginado sobre el sexo se quedaba corto con las sensaciones que tenia. Logre quitarle la playera que llevaba y con mis manos recorria su espalda, besaba su cuello y parte del pecho. Baje mis manos y desabroche su cinturon, se aferro mas a mi cuerpo.

 

Ryan estaba tan exitado que senti su ereccion sobre mi vagina y eso que aun no le quitaba el pantalon, pero eso sirvio para que Ryan se desabotonara el pantalon, al igual que yo. Despues de sacarse el pantalon, me quito el bluson. Mientras menos debi de haber pensado, mas se me ocurrio hacerlo.

 

-Que fue lo que paso anoche.- dije mientras Ryan besaba mi abdomen.

-Que paso de que.- dijo y continuo besandome.

-Con tu amiga, la de cabello negro.

 

Se detuvo y subio la mirada para verme. Despues se levanto y se sento en la orilla de la cama. Levante el tronco y me recargue sobre mis antebrazos.

 

-Aguafiestas.- dijo al tiempo que tomaba su pantalon.

-... perdon?

-Si existia un buen momento para que te callaras, fue hace unos segundos.-dijo molesto.

-Fue una simple pregunta, gay.- dije abrochandome el boton de mi pantalon. Me levante y me acerque al espejo.

-Eres tan sutil que me das envidia.- dijo acercandose.

-No te acerques.- dije mientras extendia mi brazo y con el otro cepillaba mi cabello.

-Zorra.- dijo mientras se cruzaba de brazos.

 

1, 2, 3, 4, 5 ... viniene las risas, nuestras peleas siempre terminan asi, en risas aja? Ryan se acerco y me quito el fleco y me beso la frente. Lo abrace por la cintura al igual que el.

 

-Siempre e slo mismo. Creo que debemos dejar de jugar.- dije viendolo a los ojos.

-Lo se... San, aun sigues enamorada d emi?.- pregunto mientras tomaba mi cabello con una de sus manos,

-... aguafiestas ...

KIMI DAKE WO 7

 

CAP 7: For Jesuschrist our Lord, amen.

 

Paseando por las maravillosos parques del señor, vi 2 lindas ardillas que jugueteaban entre si con sus peludas, suaves y largas colas. A lado de ellas, habia una banca que a diario era ocupada por una personas: yo.

 

A diario, veia el ir y venir d ela gente y entre las diferencias de cada una, me di cuenta que todas tenian una cosa en comun: La indiferencia.

 

Recuerdo que alguna vez, un catequista nos dijo que habia algo mas letal que un arma, que un cuchillo, incluso que una granada. De hecho, Hitler se quedaba corto con el numero de asesinatos que cometio, el o cualquier otro asesino.

 

"Todos los dias matamos gente con nuestra indiferencia". Frase, que hasta la fecha retumba en mi cabeza. A la mejor no corre sangre dramaticamente por nuestras manos cuando la aplicamos, pero el peso de la frialdad es tan limpio que no deja huella.

 

Me gusta observar a la gente por que de esta forma distingo patrones de comportamiento. Reconozco aquel al que le preocupa algo o el que lleva prisa. Al le molesta alguna situacion, incluso el que esta feliz. Pero no piensen que violo su intimidad, digo es la calle, es un lugar neutral.

 

Me levante y cruce la calle. Subi los escalones y entre a la Iglesia como todos los dias. Mi madre me habia inculcado el amor por Dios cuando niña.

 

Ultimamente habia estado desobedeciendo la voluntad de Dios o al menos, eso pensaba. Pero sinceramente no sabia que me pasaba. No tenia apetito y por consecuente deje de comer. Mi madre lo noto y creyo que estaba en algo malo. Trate de explicarle pero no entiende de razones.

 

La unica persona que me escucha es una imagen que mi madre hizo que le tubiera respeto y fe: Dios. El nunca me juzgaba, solo me escuchaba.

 

Pensaba que estaba llena de pecado por que mi madre me lo hacia ver asi. Pero despues lo comprendi, la vida es como es y las cosas suceden por algo, incluso, son pruebas que el mismo Señor nos manda.

 

Dentro de la Iglesia comence mis oraciones de costumbre. La iglesia lucia desolada, a esas horas casi nadie entraba, algunos les da miedo, pero a mi me gustaba el estar sola en la Iglesia, todas aquellas sensaciones que sentia. Cuando te incas, sientes como el frio recorre tu espalda, pero en cuenta cierras los ojos y comienzas a orar, un viento calido te abraza y sientes la necesidad de apretar los ojos para que esa sensacion no se vaya.

 

A mitad de un rosario me detuve, de hecho desde hace 2 años lo hacia. Abri los ojos y mire a mi alrededor, no habia nadie. Queria hacerme a la idea de que ya no lo volveria a ver. Como es posible que despues de 2 años continuara con ese ritual. Seguramente por que no habia perdido la fe.

 

Aun recuerdo la ropa que llevaba, el olor que desprendia e incluso me saco d emi oracion. Recuerdo que extrañamente llovia y que la Iglesia lucia igual que hoy. Habiendo tantos lugares, tuvo que sentarse frente a mi.

 

-Disculpa.- le dije muy quedo, pero no me hacia caso. Dude en tocarlo pero no tenia otra opcion. - Disculpa.- volvi a decirle ahora picandole el hombro izquierdo. Volteo y note que sus ojos estaban llorosos.

-Si?- dijo mientras se tallaba un ojo.

-Perdon pero, no se puede fumar aqui.- le dije sintiendome apenada.

-Lo siento.- dijo y lo apago en el suelo.- ... a veces olvido que es lo que no esta permitido. Hace tanto que no entraba a una Iglesia.

 

Le sonrei un poco y cerre los ojos. Continue con mi oracion. Entreabria mis ojos constantemente para ver si continuaba ahi. Despues de un rato, volvi a entreabrielos y note que estaba volteado hacia mi con el brazo sobre el respaldo d ela banca.

 

-Por que rezas?

-Para que Dios me escuche.- dije con los ojos cerrados.

- ... si no rezas, Dios no te escucha?.- dijo apoyando su codo en el respaldo y su cabeza en la mano.

-Si.-conteste.

- ... entonces, me estas diciendo que, si no rezo, Dios no me escucha?.- dijo pausadamente.

 

Abri los ojos y me levante, bajo su brazo del respaldo y se levanto.

 

-Fue una broma, lo siento. Suelo bromear cuando estoy mal.- dijo alcanzandome.- y es que en momentos como este, no se si Dios exista.- dijo poniendose enfrente d emi.

-Entonces, que haces aqui?.- le pregunte mientras presionaba mi biblia contra mi pecho.

- ... no se.- camino y se sento en otra banca.- es solo que de alguna forma queria burlarme de él.- dijo viendo hacia el techo.

 

No entendia nada, tenia que irme pero la verdad queria escucharlo. Iba a formular una pregunta cuando de la nada dijo ...

 

-Mi padre murio hoy.- dijo con la voz entrecortada y la vista aun en el techo.- El ... el vive en Chicago ... vivia ... viviamos, yo soy de alla, pero actualemente vivo aqui.

-Lo siento mucho.- dije acercandome.

 

Me sente a su lado. Bajo la mirada hacia sus manos y luego volteo a verme.

 

-Tal vez Dios nunca escucho mis plegarias para que lo cuidara.- dijo mientras lagrimas recorrian sus mejillas.

-Toda la culpa no la tiene Dios.- dije mientras ponia una de mis manos sobre las de él, las cuales estaban frias.- ... nosotros somos responsables de nuestra vida. Tu padre esta mejor ahora. Se que te duele pero creeme, donde quiera que este tu padre te estara cuidando.

- ... no, no llores.- dijo notando mis lagrimas.

-Lo siento, soy muy sentimental. No puedo ver a la gente triste.- dije mientras sacaba un pañuelo de mi sueter.

-Perdon, y yo aqui contandote mis...

-No te preocupes.- interrumpi.- .. me gusta escuchar a la gente.- dije presionando mi mano sobre las suyas.

 

Me miro y con una de su manos limpio las lagrimas que tenia sobre mis mejillas. Con la otra tomo mi mano.

 

No podia evitar mirar sus ojos, eran tan honestos y los mas bellos que habia visto. Dejo su mano sobre mi mejilla. Comenzo acercarse hacia mi y poso sus labios sobre los mios. Se separo con delicadesa y volvio acercarse.

 

No tenia mucha experiencia en cuanto a besar se refiere, pero sus labios eran tan calidos y suaves que lograba provocar en mi una especie de hormigueo por todo mi cuerpo.

 

Los besos comenzaron a subir de tono, al igual que las caricias. Sinceramente, no me negaria a nada y mientras me besaba el cuello, se detuvo y me susurro al odio...

 

-Alicia verdad? Te llamas Alicia.

-Si, como lo sabes.- dije mientras lo separaba un poco d emi.

-Tu biblia. tiene grabado tu nombre.- dijo acercandose de nuevo a besarme.

-Y tu?

-Jonathan, pero dime Jon.

-Jon, Jon de Chicago.- dije y ambos soltamos una carcajada que tuvimos que ahogar al escuchar los pasos de alguien.

 

Le hice señas para escondernos en el confesionario. Si alguien me veia ahi con Jon, seguramente se lo contaria a mi madre. Ambos entramos y por una de las rendijas vimos al Padre Robert que hacia su acostumbrada ronda. Jon estaba detras de mi, arriba de la silla que habia en el confesionario.

 

-Mejor me voy.- volteandome hacia Jon.- ... esto no esta bien Jon.

-Lo se, tengo muchas fantasias, pero el hacerlo en una Iglesia no es una de ellas.- dijo con una sonrisa.

-Sonries.- dije mientras ponia mi mano en su mejilla, que el tomo con su mano derecha.

 

Nos miramos una vez mas a los ojos y antes de que Jon pudiera volver a besarme, jale mi mano y sali del confesionario. La lluvia continuaba pero no me importo. Corri hacua el parque y hasta que quede oculta detras de unos arboles voltee hacia la Iglesia. Vi que Jon salia corriendo de la Iglesia, se detuvo en las escaleras. Volteaba para todas direcciones, como si tratara de buscarme. Note que en sus manos llevaba algo y que a mi me faltaba algo. Mi biblia.

 

El no lo sabia, pero esa biblia tenia un significado muy especial para mi. Pense en regresar y pedirsela pero sabia que mi reciente debilidad me doblegaria y haria que lo besara, incluso que pasara mas que eso. Entre que decidia ir y no, mire mi reloj. Mi madre me asesinaria. Corri hasta mi casa, dejando a Jon sentado sobre las escaleras de la Iglesia, viendo hacia el cielo e importandole un comino el que se estuviera mojando.

 

Fue la ultima vez que lo vi, mi Jon, de Chicago. La ultima vez que lo vi, que lo bese, que lo acaricie, que tome sus manos, que limpie y limpio mis lagrimas, la ultima vez que desde hace 2 años deje 2 amores en la Iglesia.

KIMI DAKE WO CAP 6

 

CAP 6: Choose right ... Choose "soledad".

LUGAR: Alguna cafeteria de Las Vegas.

HORA: 13:15 pm.

 

-Aqui tienen sus cafes chicos,. dijo coquetamente la mesera.

-Gracias.- le respondi el gesto.

-Hey!, ya basta, todo el camino hasta aca te la has pasado coqueteando.- dijo tomando su cafe.

-Yo que!, deberas que el viaje te puso irritable.- dije tomando el azucar.

-Perdon, solo que ignoras lo que te digo.- dijo encongiendo los hombres.

-Claro que no. Me decias sobre tu trabajo, o me equivoco?.

-Solo adivinaste. En fin, me voy.- dijo tomando un ultimo sorbo a su cafe.- Te veo al rato en el hotel.

 

Se fue y continue tomando mi cafe, era tan malo como el ultimo que habia bebido en aquella cafeteria en medio de la carretera hacia California. Solo recordar California, sobre todo Palm Springs hacia que me dieran ganas de regresar y tener todas esas noches llenas de accion, si saben a lo que me refiero. Pero en fin, despues de 2 años, estaba de regreso. No se me nota la alegria por que no hay tal, curiosidad por ver los cambios en Vegas, si mucha.

 

A primera vista, se veia tal y como la deje, a la mejor solo yo la veia igual. En si. E.U. es la misma mierda de siempre.

 

Al terminar el cafe, pedi la cuenta a la misma simpatica mesera de hace un rato. Regreso con la cuenta y no solo con eso, si no su numero telefonico incluido. Pobre, la verdad es que nunca saldria con ella, por muy bonita que este, digo, no somos iguales.

 

Y desde que recuerdo, siempre ha sido asi. Tal vez soy muy arrogante, pero hey!, solo lo mejor no? Mis padres me han acostumbrado asi. M elo han dado todo y no solo eso " El niño se merece lo mejor".

 

Subi a mi auto y acomode el retrovisor. Note que me hacia falta una afeitada, incluso un baño, ojala que cosas tan elementales como esas se pudieran aplicar a la vida. Si no te gusta tu vida, cambiarla por otra, de esa forma, la mesera de la cafeteria podria cambiarla por alguien como yo y tal vez saldria con ella. Por que digo, regresando a lo de cambiar la vida, existen los cambios radicales en la vida, pero sigues siendo la misma persona por que, ¿Como borrar aquellos aspectos que no te agradan? Ya sean fisicos, emocionales o de los que sean. O borrar cosas del pasado, eso no se puede hacer.

 

Maneje y pase por las mismas calles de antes, las mismas tiendas, los mismos hoteles, incluso por el d emi padre que seria la nueva atraccion de los turistas.

Llegue al hotel y el gentil chico del Valet Parking tomo mi auto. Entre al hotel y note que habia demasiada gente en el lobby, no le di importancia, como acostumbraba hacerlo y subi al elevador. Las puertas estaban a punto de cerrarse pero una mano detuvo una de las puertas. Puse mi mano para ayudar a detenerla. La imagen de una chica salio con la cabeza agachada, parecia checar si llevaba consigo algo. Al entrar subio la cabeza.

 

-Gracias.- dijo con una sonrisa.

-De nada.- conteste al tiempo que las puertas del elevador se cerraban.

 

La chica presiono el boton de su piso. "Involuntariamente" note que habia presionado el boton del ultimo piso. "Penthouse" pense. Rapidamente subi la mirada para que no notara lo "metiche" que habia sido.

 

Su perfume me recordaba a uno que usaba mi hermana. Un nombre que no podia recordar, tal vez Carolina Herrera o algo por el estilo. Al verla frente al elevador, tenia la imagen de "alguien de dinero". Sus facciones eran un tanto finas, pero no se veia de aqui.

 

Su cabello parecia recien teñido y arreglado. Su ropa bastante cara, pero casual, lo sabia por que eran diseños d emi madre: Un bluson negro, jeans entubados y unos flip flops, que me hacian recordar a Jon. Su cabello cobrizo era adornado por un liston que rodeaba su cabeza. Ese color resaltaba su extrema palidez y el bluson mostraba la delgadez de sus brazos. "Hermosa" pense?

 

-Disculpa?- pregunto volteando a verme.

-Perdon?.- pregunte confundido.

-Dijiste hermosa.- dijo con una sonrisa.

-Eh? ... ah!.- dije nervioso.- si hermosa.- volteaba hacia todos lados para buscar una respuesta.- hermosa ... la alfombra ... esta hermoso o no?

 

La chica agacho la cabeza para verla. Asi estuvo por algunos segundos y despues subio la cabeza.

 

-No has visto muchas alfombras en tu vida eh?.- dijo y soltamos ambos una carcajada.

 

Fijo de nuevo la vista en la puerta, de hecho hasta comence a pensar que la puerta era mucho mas llamativa que yo.

 

Comenzo a golpear sus dedos en la bolsa negra que traia al hombro. Segura señal de desesperacion.

 

-Tarda mucho.- dijo sin voltear a verme.

- ... si, asi suele ser.- dije tambien sin verla.

 

Llegamos a mi piso y poco antes de que la puerta se abriera voltee a verla, al igual que ella. Le sonrei en forma de despedida y ella contesto el gesto. Sali y camine hacia mi cuarto.

 

Al llegar, la primera imagen fue malestas arrumbadas por el cuarto, al parecer el servicio d elimpieza aun no pasaba, aunque ya pasaban de las 12 p.m.

 

Me tire a la cama pues lo unico para lo que era bueno. era para eso. Segun mi padre, soy un bueno para nada que malgasta su diner, pero de nuevo digo, hey! para que existe el dinero si no para gastarse?, que el tipo sea un amargado no es mi problema.

 

A la familia, desgraciadamente no la escogemos, por eso no le voy a desgraciar la vida a futuras personas. De por si el casarte ya es todo un negocio, si no, preguntesenlo a mi madre. Ahora, despues de casarte, viene todo eso de tener hijos. A los hijos se les enseña los vicios d ela vida, mas no esas estupideces de educarlos. Pero en si, que e sla vida, el simple hecho de respirar? o el nacer, desarrollarse, reproducirse y morir? o un vicio de Dios.

KIMI DAKE WO CAP 5

 

CAP 5: The Devil (mom) wears Prada... Fucker Mother (In a Literally way)

-Llevas horas haciendo eso, te puedes apurar?- dijo mi madre casi tan molesta como hace una hora atras.

-Lo siento, no me sale.- le dije cansada y dejando la tela sobre mis piernas.

-Eres tonta o algo asi? Damelo, comprobado, no sabes hacer nada.- dijo tomando de un jalon la tela d emis piernas.

-Sabes? Tal vez no soy tan buena como tu.- dije mientras me paraba y cruzaba de manos.

-Claro que no lo eres.- solto una sonrisa burlona.- por lo visto tu padre y yo te mantendremos de por vida.- dijo tomando aguja e hilo de un costurero.

 

No conteste, se hasta donde llega mi humor y mi madre se acercaba peligrosamente al tope de el.

 

Pelear con mi madre era como pelear con la pared, aunque este ejemplo ya este muy utilizado. Solo escucha lo que comprende o le conviene. Covenencia, mi madre presisamente se caso con mi padre por eso. O como pueden explicar que mi madre fuera por algun tiempo su amante, hasta que seguramente lo chantajeo y mi padre no tuvo mas que dejar a su antigua esposa y casarse con ella. Caray, la vida puede ser tan facil.

 

Entonces, como mi madre desde siempre ha amado la moda, el glamour, etc., decidio hacer su propia linea "Gracie's Couture", famosisima por cierto. Mi madre, desde su pequeña y modesta casa en las afueras de Los Angeles planeo todo un imperio en cuanto al mundo d ela moda se refiere. Su firma, sera heredada a mi, y no niego que su trabajo sea malo, solo que tengo mis propias ideas, otras tendencias, lo que a mi madre no le parece.

 

-Tu hermano ya llamo?.- pregunto viendome sobre sus anteojos.

-No lo se, preguntale a Sofie.- dije tomando algunos patrones que estaban sobre la mesa de trabajo.

-Llamale a su celular, necesito hablar con el, estoy harta de que se desaparezca y ni siquiera llame.-dijo cociendo.

-Sus razones ha de tener, ademas ya tiene 21 años mamá. Ya sabe cuidarse solo.

-Tal vez tengas razon, pero e smi hijo y me preocupa.

 

TRADUCCION: "Necesito tener controlados todos los aspectos de su vida.

 

-Ryan tal vez sepa algo, llamalo.-dijo señalandome su celular.

 

De mala gana y como si fuera su secretaria tome el telefono y marque al celular de Ryan. Hice preguntas rapidas y escenciales, hablar d emi hermano no era para llevarse mucho tiempo.

 

-Listo, no lo ha visto.- dije poniendo el celular sobre la mesa.

-No se que hacer con tu hermano, en fin, supongo que tendremos que hacer la inauguracion sin el.-dijo con resignacion.

-Supongo, ahm, tengo que irme.- dije tomando mi bolso y mi celular que habia puesto a cargar tiempo antes.- voy arreglar unas cosas.

-De seguro vas a esa tienda horrorosa.

-Sabes? sueles ser tan entusiasta que me da envidia.- dije sarcasticamente y antes de que pudiera responder cerre la puerta.

 

Baje hasta el lobby, firme algunos papeles y sali donde ya me esperaba mi auto.

Toda mi vida he estado rodeada de lujos. Nunca me ha faltado nada, de hecho hasta me sobra. De seguro cualquier cosa que menciones ya lo he tenido o lo tengo. No me da orgullo pero, siempre consigo lo que quiero y no me cuesta nadita conseguirlo. Esto tambien aplica para los hombres.

 

Como has visto, la relacion con mi madre no es buena, no la odio, pero puede ser tan molesta que no soporto estar a lado de ella, sin embargo, mi padre es la persona mas gentil y accesible del mundo. La mayoria del tiempo se encuentra trabajando o viajando, pero eso no impide el que se preocupe por nosotros, ya que, somos su debilidad.

 

Mi hermano, me resulta dificil hablar de el. Desde que recuerdo nuestras diferencias son muy marcadas. Lo unico que le podria envidiar es que el pudo huir de mamá y hacer lo que quisiera.

 

En este punto, comienza a sonar mi celular.

 

-Brendon, donde estas?.-pregunte sin quitar la vista del camino.

-Aqui, acabo de llegar.

-Mamá te esta buscando.

-Lo se, pero quiero darle una sorpresa.

-Donde te vas a quedar.

-No se, no tengo mucho dinero, pero ya vere. Solo llamaba para avisarte. No le digas a mamá.

-No pues. Ahm, necesitas dinero o algo?

-Si pero no te preocupes, traje a un amigo. Me voy se acaba la bateria.

-Ok, cuidate.

-Bye.

 

Colge.

 

Despues de unos minutos llegue a la tienda donde estaba colaborando con algunos de mis diseños. Amaba esa tienda, no solo por que exhibian mi ropa, si no que estaba llena d emis mejores recuerdos.

 

-Buenos dias.- dije sonriente (olvide mencionar que mi humor cambiaba al pisar esa tienda?)

-Buenos.- contesto Jess algo triste.

-Que pasa?.- pregunte acercandome a ella.

-Tienes visita.- dijo dirigiendo la vista hacia el pasillo que conectaba a la tienda con los probadores.

 

No le pregunte quien era. Me asome y vi al final del pasillo a un chico a señor, no estaba segura, la barba le aumentaba algunos años si es que era un chico, que estaba de espalda, quien veia las dimensiones del espejo que estaba ahi.

 

-Disculpa?.- dije al estar algunos pasos atras de el. Me sorprendio que no escuchara el golpeteo de mis tacones con el piso de fino corte de madrea.

-Buenas tardes...- volteo al tiempo que me extendia la mano.- Señorita Urie?.- leyo en un papel que traia en la mano.

-Si, Laura por favor.- dije sonriendo un poco y tomandole la mano.

-Ok, Laura, soy el que le va hacer las reparaciones a este lugar.- dijo soltandome la mano.

-Cuales reparaciones?.- pregunte extrañada.

-Parece que mamá ataca d enuevo.- me susurro Jess quien revisaba los probadores.

-La Señora Grace Urie me envio para hacerle cambios a su tienda. Me pidio que sacara todo y la remodelara.

-Acabo de verla y no me menciono nada.

-Dijo que seria sorpresa. Que les parece si comienzan a guardar todo, tengo unas ideas bue...

-Espera, espera, espera, no vamos a cambiar nada.- dije molesta.

-No?, lo siento ya me pagaron y yo tengo que cumplir con mi trabajo.

 

Como voz de profeta, varios hombres llegaron y comenzaron a distribuirse por la tienda.

 

Tanto Jess como yo no quedamos sin habla y solo veiamos. Los hombres tomaron los estantes y los rodaron hasta la calle. Algunos otros tomaban los muebles, mientras que el tipo que se habia presentado tiempo atras los dirigia.

 

-Y ahora que se supone que vamos hacer? La nueva coleccion llega pronto.- pregunto Jess mientras veia salir los vestidos.

-Disculpa!.- me acerque al organizador o lo que sea.

-Tu, saca ese sillon!... dime.- dijo sin quitar la mirada del sillon.

-Se que es tu trabajo...- me detuve ya que ni siquiera sabia su nombre.

-Jon Walker.- contesto dandome de nuevo la mano sin verme.

-Ok, Jon, me pregunto, cuanto tiempo tardaras en la remodelacion?.- dije mientras lo seguia ya que supervisaba todo y no me ponia atencion.

-De 5 a 6 meses, todo depende ... ese estante llevenlo afuera.- dijo mientras por fin se detuvo.

-De 5 a 6 meses? tanto?.- dije exaltada.

-Asi es, hago un excelente trabajo y me llevo mi tiempo. Un buen decorador d einteriores lo sabe.- dijo alardeando.

-Pero yo que demonios hare en ese tiempo!

-No lo se, renta alguen lugar por ahora, yo que se!, no esperes que resuelva tu vida.

 

Deje de seguirlo, seria inutil tratar de detenerlo, sobre todo por que mas de la mitad d ela tienda ya estaba sobre la calle. De alguna forma, siempre encontraba la forma de sabotearme. No soportaba la idea de que pudiera sobresalir por mi cuenta. La pregunta que volaba cerca de mi cabeza era lo que iba hacer ahora.

KIMI DAKE WO CAP 4

 

Cap 4: Almost: "No mas la puntita? o ni eso"

 

Las personas que me conocen podran decir mil y un maravillas de mi.

 

Las personas estan o estamos acostumbradas a tapar ciertas apariencias. Como lo dije antes, estamos, incluyendome por que mi caso no era diferente. Puedo ser tan linda pero a la vez tan hiriente. Con una sonrisa te puedo decir lo que pienso y con la mirada, con la mirada ni se diga.

 

Odio que me digan "eres bella como para no tener un novio", pienso "la belleza no tiene nada que ver" y con esto no quiero que piensen que soy egocentrica o arrogante, todo lo contrario, si soy bella, trato de pasarlo por alto, no me agrada adularme a mi misma, ustedes saben. En vez de un noviazgo, preferia los tan vulgarmente denominados "free" o "frees" o si quieres estilo "affairs". Pensaba que nadie me merecia, pero decia no ser lo sufiecientemente buena para alguien (en este punto, creo k la cero arrogrnacia se vuelve un punto para mi, imbecil que soy!)

 

Pero despues me vi saliendo con el, dias, semanas, quiza hasta un mes. Con el, que era un completo misterio para mi. Sabia solo lo escencial, pero no todo y a veces no me importaba. Para ser sincera, preferia tenerlo encima d emi a preguntarle algo sobre su vida "if you know what I mean". Pero, no piensen mal, no hemos hecho nada, aun. No hemos pasado de la fase que denomine "buffet" en la que nos podemos comer con todo y ropa pero sin pasar a mas por que con el simple hecho de pensar en algo mas, es cobrarte extra. Pero si puedo decir algo entre nos, quisiera comerlo sin ella.

 

En nuestra ultima "cita", lo invite a mi casa, nadie estaria, la casa estaria entera para nosotros. El pretexto para que fuera: ver peliculas, infalible. Ambos o si no es que solo yo, estabamos concientes de lo que pasaria o mas bien de lo que no paso.

 

La escena es el televisor como loco proyectando (perdon, ese termino solo se usa en cine pero me agrada el termino) Kill Bill, nada sugerente eh?, pero de igual forma estabamos en nuestra "fase". Ryan me parecia tan sexy. Tal vez no tenia un cuerpo musculoso o atletico, pero tenia un gran "sex appel". Tienen una cara tan angelical, que nadie creeria que le gusta besarme el pecho.

 

Habia logrado quitarle la camisa y desabrocharle el pantalon. Recuerdo que no pensaba en nada, tal vez en "ahora o nunca"

 

Pero cuando me decidi a bajarle el pantalon, me detuvo.

 

-Espera- dijo tomandome de los brazos.

-Que pasa?- dije intentando volver a besarlo.

-Es que, no traigo, tu sabes, condones.- me detuvo d enuevo y se paro del sillon.

-No hay problema, hay pastillas.- dije levantandome.

-No tardo, voy a la farmacia de a la vuelta.- dijo poniendose su playera.

 

Ryan me beso, trato de medio pinarse, se puso la boina que minutos antes habia caido al suelo y salio.

 

Espere, espere, espere. "Y si lo asaltaron?". Espere, " Y si esta cerrada la farmacia?" Espere. "Y si no hay y tuvo que ir a la otra?". Espere, espere, espere. ¡Espere!...

 

... no volvi a verlo en toda la noche.

 

¿Que clase de chico deja una oportunidad asi? Si, Ryan, claro pero por que? Acaso no le gustaba lo suficiente?.. Estupidamente entre en conflicto conmigo misma. Me pense obesa, fea y nada provocadora.

 

Crei que la del problema era yo. Pense que debi haber sido mas clara en mi invitacion, decirle algo como "Hey Ryan! te invito a mi casa a ver peliculas. Ah! por cierto, trae condones vamos a tener relaciones, bye!"

 

Fui tan patetica (si, mas) como para no dormir y recrearme situaciones por las que Ryan no habia querido tener sexo conmigo. Amanecio y no tenia repuestas. Queria decirme enferma para no ir a la escuela. Y lo hice, aunque a las 2 horas ya estaba camino a la escuela.

 

Cuando me acerque a la puerta d ela escuela, mi celular comenzo a sonar, pero estaba en un grado tal, que parecia un sonido proveniente de la realidad. Realidad de la que me habia desconectado.

 

Al cruzar el porton vi a Ryan venir abrazado con una chica. Al parecer, le agradaban las chicas de cabello negro, aunque, si debo ser sincera, mi cabello luce mucho mejor que el de su "amiguita".

 

Debo de cir que en cuanto los vi, no pude evitar envolverme una clase de celos, combinada con una cantidad considerable d ecuriosidad y ganas de que todas mis preguntas pateticas fueran respondidas.

 

En un momento, todo parecia desaparecer. Camine hacia Ryan ignorando el hecho de que la chica que lo acompañaba ya no estaba.

 

- Me puedes explicar que diablos paso ayer? - dije.

- A ... a ... nada.- contesto con monosilabos Ryan.

- Nada? Esa es tu excusa? Nada?.- dije exasperada.

- No, es que, yo, no se ... me dio miedo- dijo bajando la mirada al suelo.

- Miedo? a que, por favor Ryan! llevamos saliendo semanas.

 

Ryan ni siquiera me veia. Estaba enojada con el pero al mismo tiempo me provocaba besarlo. Tal vez solo lo deseaba de una forma sexual y no para que fuera mi novio. En ese momento me di cuenta que Ryan no podia ser mi novio, ni el de nadie.

 

-Helena, lo se, pero, si fueras otra chica, "n" chica, hubieramos tenido relaciones. Pero... eres diferente.- dijo aun con la mirada al suelo.

- ... ni mio, ni el de nadie.- dije con una voz que ni yo alcance a escuchar.

-Como?.- pregunto Ryan quien s ehabia dignado a verme.

-Nada ... sabes que?, olvidalo ok? ... te veo despues.

 

Lo rodee y segui hacia la cafeteria, ni siquiera voltee a ver su reaccion. Tal vez le daria igual. Yo no soy la unica en su lista de espera.

 

Ni siquiera habia puesto atencion a lo que habia dicho. Dijo algo de diferente. Diferente en que?. Tambien dijo relaciones, no sexo, relaciones... Diferente, relaciones...Relaciones, diferente ... Asociacion de palabras? Algun mensaje oculto? O solo yo me engaño tratando de pensar que no amo a Ryan.

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