CAP 5:Somewhere beyond the pain, she's waiting for me.
Hola. No estoy de mucho animo pero de alguna manera me llego la inspiración para escribir, así que espero que les guste. Ojalá puedan escuchar la canción mientras leen.
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CAP 5: Somewhere beyond the pain, she's waiting for me.
Hubo un momento en mi vida que creí que no podría salir del limbo; escapar ya no se encontraba entre mis ideales. Me volví conformista y hasta cierto punto, simpatizante de la agonía, del dolor, de lo negro... en pocas palabras, me convertí en una especie de tristeza andante.
Pensaba que el amor era la cura a todos los males del alma, pero, siendo sinceros, éste también es el generador de todos los males.
Recuerdo que nunca había sido del tipo de hombres que se enamorara fácilmente. De hecho, nunca me había enamorado hasta hace tres años.
La conocí en aquella estúpida y aburrida comida que hicieron por su llegada y aunque no había cruzado palabra alguna con ella, de alguna manera supe de inmediato que tenía algo especial; sí, como esa clase de presentimiento patético de novela cursi. Vestía ese vestido rosa con flores que le gustaba usar en los días calurosos y su cabello lo traía trenzado. Permanecí apartado de todos por temor a decir algo absurdo, por temor a que se cruzaran nuestras miradas.
No quiero decir que soy o he sido un tipo inseguro o tímido, pero no solía ser muy expresivo y sabía perfectamente que le daría la impresión de aburrido o, peor aún, de nefasto.
Bueno, creo que recordar tantos detalles resulta contraproducente, sobre todo cuando he trabajado por dejar todo eso en el pasado y enfocarme en la vida que tengo ahora. Pero resulta difícil cuando, sin quererlo, esos esfuerzos por dejar atrás lo que ya no sirve, se empeñan en regresar y no en su forma natural de recuerdo o pensamiento, sino cuando toman forma humana.
Después de tantos malos momentos y de aquella experiencia que me dejo casi muerto, aún se empeña en regresar, en querer sacar lo peor de mí y de revivir una y otra vez lo tortuoso que fue nuestro final. Me pregunto por qué lo hace, por qué no me deja ir como yo lo hice en su momento con ella; por qué aferrarse y ser tan egoísta y no dejarme continuar.
Verla después de varios meses fue como un golpe bajo. Me sabía preparado para enfrentarla por si se atrevía a buscarme de nuevo, sin embargo, me quede casi pasmado cuando al abrir la puerta me encontré con ella y con aquel suéter que le había regalado.
Sé que fue muy patán de mi parte dejarla llorando sin siquiera ofrecerme a llamarle a un taxi para que fuera por ella, pero lo había logrado de nuevo: logro sacar de nuevo esa parte oscura de mí, de la que siempre temí y que ignoraba de su existencia. Si hubiera sabido que con ella conocería todo, absolutamente todo, así como esa parte negativa mía, hubiera preferido pasar mis días solo, como ya me había acostumbrado a estarlo.
A veces pienso que le di demasiado y que terminaba arrepintiéndome porque nunca lo valoraba lo suficiente y lo que era peor aún, es que siempre me reclamara por la falta de interés en sus asuntos... ja, creo que es mejor reírse.
En mi calidad de humano y en vías de reconstruir mi corazón y alma, estoy peleando por ser un buen humano, apartándome de las sendas oscuras y negativas, rodeándome de buenas personas y desarrollando no sólo mi inteligencia intelectual, sino mi inteligencia para vivir.
Estás idas y venidas que da Laura, no sólo nos afectan a ella y a mí, incluso, afectan, sin querer, a aquellas personas que nos rodean. Sé que Brendon y Chris han lidiado con ello y hasta cierto punto, aprendido a manejar estas visitas "inesperadas" de Laura, pero no sé si Alicia pueda mantener ese perfil bajo con el que se ha mantenido.
En la madrugada, después de la reunión por la llegada de Shan, cuando la acompañe a su departamento, le comente lo ocurrido y por su expresión no dudo que se sienta lastimada. Siendo la mujer que es, trato de reconfortarme, dejando de lado sus sentimientos hacia mí, como si mi salud mental y sentimental fuera lo que realmente importara.
-Al, no debes de...
-"No debo de menospreciar mis sentimientos"...- me cito.- Lo sé y no lo estoy haciendo, pero ahora no es un buen momento para hablar de ellos. Eres mi amigo y es normal que me preocupe por ti.
"¿Amigo?", pensé. Guarde silencio y ella aparto la mirada. En la televisión pasaban una película de samuráis en búsqueda de su líder, al parecer lo habían raptado personas del gobierno y lo habían escondido en una vieja comunidad japonesa.
Era raro tenerla tan cerca y sentirla tan lejana. Estúpidamente sentí celos de la televisión por tener toda su atención.
-Creo que es muy lindo lo que estás haciendo por Shan.- al fin dijo.
-No es nada, además si tengo información que le puede ayudar, para qué negársela.- dije también viendo la televisión.
-Supongo.- confirmo y regreso la mirada hacia mí.
Subí mi brazo para abrazarla y ella se acurruco de forma tal que poso su cabeza sobre mi hombro. Esos eran los momentos que realmente disfrutaba, no había necesidad de salidas o regalos costosos, de palabras que alzaran su ego o de intimidad. Con sólo tenerla alrededor era suficiente.
Recuerdo que cuando comenzamos con lo que sea que tengamos y veíamos películas en su departamento era totalmente extraño para mí. Creí que siempre tenía que llevarla a algún lugar, al menos así siempre tenía que ser con Laura. No es que las compare pero, Laura fue mi primera novia formal y suponía que la relación que teníamos era el patrón de todas las demás relaciones. Probablemente se me pueda tachar de aburrido incluso de marro, pero no, no se trata de eso, se trata de tener esa conexión con la otra persona sin tener que cumplirle sus caprichos.
Alicia, desde el momento en el que la conocí, me pareció muy madura y con una mente muy centrada y maravillosa. Nunca me ha dejado de asombrar esa capacidad que posee de escuchar a la gente y esa hambre de querer apoyar a todos.
Laura y Al eran muy amigas, pero se podía ver a leguas lo diametral que eran sus personalidades. Mientras que Laura se dejaba llevar por lo costoso que podía resultar un viaje, Alicia se maravillaba por la experiencia en sí; Cuando Al decía "vamos al planetario", Laura prefería "ir de compras y después tomar un café en alguna cafetería francesa".
En cuanto comencé a poner más atención en esos detalles, Al me pareció más interesante que Laura, a tal grado que a veces se me hacia tarde para pasar por Laura por quedarme platicando con Alicia. Nunca visualice a Al como pareja porque, para ser sincero, no me atraía e ilusamente creí que la atracción era indispensable para una relación. Quizá sea por la adicción enfermiza de Laura por siempre estar radiante que nunca me dejo de gustar y que me convencía de permanecer a su lado. Ahora que lo veo, creo que era un tanto superficial.
-Al, ¿recuerdas cuando cambiaste tu look?- solté de la nada.
-Sí, por qué.
-Nada más, lo recordé de la nada. Ese día, fuiste a mi departamento para regresarme un libro.
Se incorporo para verme mejor y buscarle el sentido a mi comentario. Sus ojos cafés se abrieron más e hizo ese gesto que siempre hace cuando no entiende algo.
-Sólo lo recordé.- insistí.- Ya sabes que de repente me da la nostalgia.
-Está bien.- dijo dudosa.
Acomodo su cabello de lado, dejando ver su oreja y parte de su cuello. Aún traía vestido y con sus pies jugueteaba con los tacones. Me perdí en su cuello y deseaba poder insinuarle algo para poder besarlo, pero no pude; después de todo me estoy enamorando de ella y por ende la respetaba más que nunca.
-Yo recuerdo cuando te quitaste la barba.
-Lo sé, lucía más adorable que nunca.- bromee. Ella rio animadamente.
-Claro, dejaste de lucir como un vagabundo.- dijo y se volvió a reír.
-Vagabundo, ¿eh?
-¡Sí! Deberías quitártela de nuevo.- aconsejo.
-Pero me hace lucir vigoroso, además es suave mira.-
Pase su brazo sobre mi barba, ella trataba de soltar su brazo pero no se lo permití. Se tapo la boca para dar pequeños gritos y de esa forma no despertar a Shan. Comenzó a picarme las costillas con la mano que tenía libre pero, aún así, no deje de rasparla con mi barba.
-¡Jon, me estás irritando la piel!
Aleje un poco su brazo para poder verlo y efectivamente, tenía unas manchas rojas en su brazo. Lo sobe un poco y después lo bese. Me miro con ternura y después de sostener nuestras miradas me abrazo.
Su cuerpo se estremecía como si estuviera llorando. La abrace más fuerte, esperando que entendiera que no la dejaría.
-Yo...- susurro. Se separo un poco de mí y puede notar sus lagrimas.- ... no quiero perderte, pero tampoco quiero que...
-Laura no va a cambiar nada.- limpie algunas de sus lagrimas.- Ya no hay Laura para mí. Sabes que odio que me busque y no sólo por recordarme nuestro pasado, si no porque te lastima y no hay nada que odie más que verte así, más si es por mi causa.
-No, tú no eres culpable.- dijo tomándome del rostro.- Nadie es culpable, son sentimientos y a veces nos traicionan. No quiero que te sientas mal... no quiero verte mal.
Nos perdimos en nuestras miradas. Ya no podía seguir ocultando lo evidente; ya no quería ser sólo su amigo y tragarme las ganas de decirle cuanto la amaba. No, ya no debía callármelo; valía la pena correr el riesgo por ella.
-¿Sabes por qué recordé el día en el que cambiaste de look?- pregunte sin quitarle la mirada. Ella negó con la cabeza y despejo la humedad de sus mejillas.- Por que fue el día en el que termine por enamorarme de ti.
Sus ojos se abrieron más y finalmente dejo correr las lágrimas. Sabía que tenía que besarla pero no quería de dejar de sonreír y de ver esa luz que irradiaban sus ojos. No supe cuándo ni cómo pero sentía como salía agua de mis ojos y todo por la felicidad que sentía.
Estaba consciente que estar con ella despertaría la ira de Laura, pero realmente no importaba. Siempre que estaba al lado de Al me sentía fuerte y capaz de realizar y superar todo lo que se me pusiera enfrente. Realmente se había convertido en mi motor e inspiración para superar los problemas y adversidades de la vida.
-Te amo.- dijo.
Poco a poco, nos fundimos en un beso que nos desconecto de la realidad y nos llevo a tierras inexistentes, llenas de sensaciones puras y sinceras. Hacía mucho que no besaba de esta forma: despacio, sin querer correr, disfrutando de sus caricias tiernas, de su aroma... de ella.
Después de la agonía de hacía meses, la calma regreso en forma de mujer y con el nombre de Alicia. La mujer que se disfrazo de amiga y que escondió de mis ojos tanto amor por respeto a mi relación con su mejor amiga; la que decidió abandonar toda pizca de amor con tal de no lastimar a nadie y la que en secreto maldecía el momento en el que puso sus ojos y corazón en mí.
Recordar esta madrugada me produce tantas cosquillas que me sentía como un adolescente que se enamora por primera vez. No podía dormir de la emoción que recorría mi cuerpo.
Cada que cerraba los ojos podía verla y escuchar su voz. No veía la hora por volverla a ver y por decirles a Brendon y Chris que había dejado las niñerías y por fin le había dicho a Al sobre mis sentimientos. No importaba ser tachado de cursi, no si tenía a una mujer como ella conmigo.
Me sentía tan afortunado que olvide todo: ex novias, peleas, diferencias, malos entendidos, dolor... absolutamente todo había quedado en el pasado.
-¿Jon?- preguntaron al otro lado de la puerta.
Me despabile y vi la hora; eran casi las nueve y aún seguía en la cama. Me levante, peine un poco mi cabello y abrí la puerta. Chris me esperaba con una taza de café.
-¿Ya viste la hora? ¡Apúrate o llegaras tarde al trabajo!- ordeno y me dio la taza.
-Ya voy, ya voy, madre.- di un sorbo al café.
- ¡Madre! Es donde te voy a dar si no te apuras.- amenazo. Sonreí.- Me voy al trabajo, nos vemos en la tarde. Por cierto, Shan te está esperando en la sala, no la hagas esperar más.
Dijo y se fue con su elaborado atuendo. ¡Cierto, lo había olvidado! Shanthal vendría temprano para darle los datos de algunas agencias informativas; todo por estar divagando tanto en mis recuerdos. Tome las primeras prendas que vi y me las puse. Camine hacia la sala con la taza de café.
-Hey!-saludo.- Creo que vine muy temprano.
-Nada de eso, al contrario, yo me desperté muy tarde.- evidencie.- Dame unos minutos y nos vamos.-camine hacia la cocina.
-¿No tienes que ir a trabajar?
-Sí, pero me queda de paso una de las agencias, así que no hay problema.
Tome algo del desayuno que había dejado Chris preparado y lo comí rápido. Me lave los dientes y partí a lado de Shan.
Vi la hora y definitivamente íbamos tarde, la mejor opción fue tomar un taxi. Shan miraba maravillada las calles y cuando veía alguna tienda de videojuegos o de mangas, no dudaba en decir que definitivamente tenía que ir a visitar esos lugares.
De alguna forma, hablar con Shan me hacía sentir que hablaba con Brendon, tenían mucho en común, independientemente de sus gustos y sus anteojos. Probablemente también pueda confiar en ella, pero eso está por verse.
Esta mañana en particular, me sentía bien; estaba feliz y sentía que traía una gran sonrisa. La gente no me molestaba tanto y no me preocupaba ir tarde a mi trabajo. A veces le damos tanta importancia a cosas superficiales que nos perdemos de otras que realmente valen la pena. No sé, supongo es el color amor el que me hace sentirme así.
